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21/06/2017

Chilly Gonzales y la autoimagen masculina



Este post no va en realidad sobre el músico Chilly Gonzales. Va sobre mí. Sobre la persona que escribe esto. Va sobre cómo me percibo a mí mismo.

Este post no trata sobre Chilly Gonzales. Así que dadle al play y miradle. Mirad a Chilly Gonzales tocando el piano. Sólo piano.

Está medio calvo. El pelo largo repeinado para atrás. Narigudo. Vello en las manos. Suda. Larguirucho. Ni siquiera lleva un traje elegante. Incluso va en pantuflas.

No importa. Te lo follarías. ¿Tú no te lo follarías? Yo me lo follaría. Me lo follaría a saco.

Porque le está echando pasión. Por el carisma, por el lugar privilegiado que es un escenario. Suda por los focos pero también suda porque no para de moverse, porque está actuando, actuar en el sentido de acción, de hacer. Porque es un artista y ¿quién no se quiere follar a los artistas? Artistas que actúan, actuar en el sentido de fingir, de crear de la nada, de contar historias y tocarte, emocionarte. Como las notas del piano. Como los silencios entre las notas del piano. Como el sonido de las teclas del piano funcionando y golpeando y la respiración esforzada del intérprete.

Porque Chilly Gonzales está en mitad del fluir, y cuando eso sucede eres feliz, y si hay un tipo de gente tan follable como los artistas es la gente feliz.

Pero este post no va sobre Chilly Gonzales. Va sobre mí. Más cerca de los cuarenta ya que de los treinta. Me veo barriga, bajito, cejijunto, en baja forma, con papada. Me veo con varias relaciones fallidas, dejadas y dejado, a la espalda y pienso ¿fallará algo en mí?

Sin trabajo fijo ni casa. Inepto social, laboral y vital. Adicto a la seguridad que proporciona internet, el único lugar dónde tienes (medianamente) control sobre lo que sucede, lo que ves, lo que dices y lo que te dicen.

Medianamente, porque ahí están ante mis ojos todos esos actores que sólo han llegado a algo por ser guapos y atléticos, todos esos modelos fotográficos, todos esos chavales en Tumblr, Pinterest, Instagram, posando, llenando las noticias, protagonizando películas. Ahí está la publicidad, las modas, las barbitas recortadas a nivel subatómico y los tupés de barbería, los tatuajes que quedan superbién sólo a los demás, las máquinas y el horario del gimnasio, las cremas y mil mierdas nuevas para venderle a los hombres. Hasta ahora han ido a por las mujeres y ahora van a por nosotros. A por nuestra autopercepción y nuestra autoestima. A machacarnos para luego vendernos la solución al machaque. ¿Qué se siente? ¿Eh?

Pero ahí está Chilly Gonzales, sudando mientras le da al piano. Desgarbado, se la pela todo. Se la pela el sex appeal, la juventud, el gimnasio (digo yo, que todo puede ser y a lo mejor este hombre le da al deporte para mantenerse vivo y sano). Y le harías el amor. Claro que le harías el amor.

19/05/2017

Gucci, Fantano y la corporativización de los memes

Es 2017 y ya nadie compra relojes porque todo el mundo tiene unos numeritos en su móvil que no tienen más que mirar para saber la hora. Ya nadie compra relojes de esos, de manecillas, sólo relojes que lleven la palabra "smart" delante, aunque sea muy jodido pulsar esos botoncicos tan pequeños con tus dedacos. Eres Gucci, (no confundir con Gucci Mane) una poderosa y glamurosa marca de moda de alto standing, así que, ¿qué haces para vender un artículo obsoleto y que parezca fashion a la vez que atraes a las nuevas generaciones de gente a la que le sobra la pasta? Les hablas en su idioma. Te subes al carro de los memes. Fagocitas, perviertes, violas la última tendencia, como ha hecho siempre la publicidad. Insertas tus huevos en su interior y esperas a que eclosionen sin que la colonia original note la diferencia.



Así que Gucci contrató a publicistas y artistas visuales como Sebastian Tribbie o Jessica Anteby, memeros profesionales, y lanzó en Instagram el hashtag #TFWGucci ("That Feel When Gucci"). Y a partir de ahí se les debió ir un poco la mano, porque la gente empezó a preguntarse a qué se debía semejante aluvión de memes, si la cosa era realmente así o más allá había una conspiración misteriosa omg real annunaki shapeshifter caught on tape must watch!

Y ahora pasemos a Anthony Fantano. Anthony Fantano, uno de mis husbandos. Es mi esposo en la distancia aunque él no lo sepa, aunque para mí sólo exista en forma de píxeles y ondas de sonido.

Incansable, en su proyecto y canal The Needle Drop va analizando y haciendo review tras review de todos los nuevos discos que van saliendo al panorama musical actual. Son muchos vídeos, ¿vale? Es mucho trabajo. Es un tío trabajador, analítico, paciente, simpático con sus haters y sus seguidores, que sabe mantener la distancia entre su trabajo y la realidad. Y una de las maneras que tiene de relajarse un poco es escaparse a su canal Thatistheplan donde básicamente hace lo que le da la gana, dice lo que le da la gana y monta los vídeos de la forma más cazurra y despreocupada posible. Así que paciencia, porque a ese canal esperpéntico pertenece el siguiente vídeo en el que en lugar de un disco, hace un review de un meme. En este caso de la mencionada campaña de Gucci, la cual enfoca como una corporitivización de los memes. Un intento de las empresas de usar algo creado espontánteamente por el pueblo.


20/05/2009

Punch Out cobra vida


Me emociono al ver cómo en este anuncio cobran vida real los personajes del juego Punch Out! (ahora para la Wii) y además protagonistas de uno de mis memes favoritos de todos los tiempos: Nigga stole my bike!