Escuché recientemente el
capítulo 39 del podcast Necesito un Arma (podcast estruendoso y caótico, pero uno de los que cuenta con más seguidores en España, por algo será) en el que el colaborador Pentxo, autodenominado "investigador del misterio", hablaba por fin de un tema que me apasiona y que los oyentes le habían sugerido anteriormente: las number stations, las emisoras de números. Hace años escribí un
artículo aquí que, entre otros documentos sonoros apasionantes, hablaba sobre dicho tema. Resumiendo, se trata de unas emisoras de radio presentes por todo el planeta, sobre cuya existencia ningún gobierno se ha pronunciado. En ellas se pueden escuchar melodías repetitivas o voces recitando series de números, palabras u otros elementos. Estas emisoras han despertado la curiosidad e imaginación del público general. Podéis aprender más sobre ellas y escuchar unas cuantas
aquí.
Una de las emisoras que comentó Pentxo fue la conocida como "zumbadora" o "buzzer", identificada como UBV-76, que se dedica a emitir un zumbido intermitente. Muy de vez en cuando, sin seguir un programa determinado, la voz de un hombre ruso lee una serie de números y palabras, básicamente nombres.
En este vídeo podéis escuchar el zumbido:
Esa imagen tan siniestra que aparece en el vídeo es simplemente una foto satélite de la supuesta emisora UBV-76 en Povarovo, Rusia.
En este otro vídeo podéis escuchar una de las ocasiones en que se captó un mensaje de voz en la emisora. Incluye subtítulos.
Como sucede con todas las number stations, existen muchas teorías explicativas sobre la utilidad de la emisora zumbadora, y una de las que propuso Pentxo fue que se trataba de un "sistema del hombre muerto". Este término, desconocido para mí, me intrigó y me llevó a investigar un poco sobre él.
La primera, más sencilla y clara aplicación que encontré del sistema del hombre muerto ("dead man's switch)" fue para la seguridad ferroviaria. Desde hace muchos años los trenes cuentan en la cabina del conductor con un pedal. Si cada cierto tiempo el conductor no pisa el pedal, salta un aviso luminoso y luego acústico. Pasado un tiempo, si el pedal sigue sin ser pisado, el sistema da por hecho que el piloto está ausente, desvanecido o muerto, lo cual puede ocasionar un grave accidente, y se activa el frenado de emergencia.
Los trenes no son los únicos vehículos que cuentan con este sistema. Algunos camiones incluyen también el mencionado pedal, y ciertos tractores se detienen si el conductor no está sentado en su asiento.
Lo interesante del sistema del hombre muerto es que es un sistema basado en un "no-evento". Es decir: si cierta cosa no sucede, se activa un sistema automático. Si lo que tiene que suceder no sucede, es porque no está el humano encargado de hacerlo suceder, y entonces estamos jodidos. Algo anda mal.
Las aplicaciones de este sistema se muestran entonces evidentes y siniestras. El concepto nos lleva a otro acuñado en el ámbito bélico: "Fail deadly", que se podría traducir como "a prueba de muerte" o más literalmente aunque menos inteligible "a muerte de fallos".
Pongamos, así, echándole mucha imaginación, qué locura, que cada cierto tiempo submarinos rusos suben a la superficie y comprueban que los sistemas de defensa siguen en estado de paz. Es decir, que arriba la gente sigue viva. Entonces, un día más, unos misiles nucleares intercontinentales no se lanzarán surcando el espacio aéreo hasta los EEUU. Lo que aquí tenemos por tanto es la base de la guerra fría que se desarrolló entre Oriente, liderado por Rusia, y Occidente, liderado por EEUU y la OTAN, hasta los años 90: tú tienes misiles nucleares, yo tengo misiles nucleares. Tú puedes dispararme y causarme daño pero yo lo tengo todo preparado para que automáticamente, si mis submarinos detectan que no hay en la superficie un tío vivo pulsando un botón, te disparen a ti y causen aun mucho más daño. Puedo tomar represalias aun incluso después de muerto. Se producía así una situación disuasoria. "No me ataques que ya sabes lo que pasa".
La extinción de la vida sobre la Tierra, eso es lo que pasa. Un primer ataque de cualquiera de los bandos causaría un lanzamiento en cadena de misiles nucleares que lo arrasarían todo y causarían un invierno nuclear. Fueron unos años muy jodidos en los que se vivía en tensión constante, al borde de la extinción. Los americanos tenían al lado a los cubanos con sus misiles apuntándoles al coco. Empezaron a construirse refugios nucleares en sus jardines y a hacer acopio de provisiones y sistemas de supervivencia, esperando a que sonase
la sirena fatal. El mundo llegó al estado de Def Con 2.
Estuvimos más cerca de la aniquilación de lo que mucha gente se imagina. A pesar de que se establecieron sistemas de seguridad para que no se lanzaran misiles accidentalmente o para evitar un caso de "presidente hasta arriba de vodka dice <<¡A tomar por culo!>> y aprieta botón rojo", a pesar de que incluso se estableció una línea directa entre Washington y Moscú para aclarar inmediatamente cualquier malentendido, cualquier posible interpretación de una maniobra habitual con una de preparación para el ataque, a pesar de todo eso estuvimos en muchas situaciones a punto de lanzar los misiles. Por ejemplo,
este artículo describe hasta 20 momentos en que podíamos haber iniciado la guerra nuclear por error. Otra gran fuente sobre estos asuntos es el libro "Los límites de la seguridad", de Scott D. Sagan.
La anécdota que más marcado me tiene es la del intruso de Duluth.
La noche del 25 de Octubre de 1962, en plena crisis de los misiles de Cuba, un vigilante de la base militar americana de Duluth vio a un intruso intentando trepar la valla. Sospechando un intento de sabotaje, le disparó y activó la alarma, que comunicaba con otras bases, como la de Volk. Pero allí la alarma estaba mal conectada. En lugar de la alarma de "Intruso" saltó la de "Guerra nuclear, bombardear a los rusos". Los aviones interceptores ya estaban en la pista de despegue, cargados con armamento aire-aire para eliminar posibles aviones rusos y, por primera vez, con misiles nucleares. Justo antes de despegar, un coche los interceptó en plena pista haciéndoles señales con los faros para detenerlos. Acababan de hablar con la base de Duluth: el supuesto intruso había resultado ser un oso.