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31/03/2016

La jerga rimada cockney, o por qué preocuparte si un londinense te dice que eres pan negro

La cosa funciona así:
Tienes la palabra Z.
Buscas una combinación popular de dos palabras en la que la segunda rime con Z. Llamemos a esa combinación X + Y, siendo Y la que rima con Z.
Te quedas sólo con la primera palabra, X.
Ahora X = Z. La sustituye y han perdido cualquier relación de significado o sonido entre ellas.
Los policías, carceleros o pardillos a los que intentas estafar ya no entienden de qué estás hablando a menos que, como tú, hayan nacido dentro de un área tal que aún puedan escuchar tañer las campanas de St Mary-le-Bow. Es decir, a menos que ellos también sean cockneys, o lo que es lo mismo: auténticos londinenses de pura cepa, como tú.

En la ilustración de ahí arriba, realizada por Paul Bommer, uno de mis favoritos, podemos ver algunos ejemplos de cómo la jerga rimada cockney, o cockney rhyming slang, acaba convirtiendo unas palabras en otras. Así, tenemos algunos ejemplos clásicos como:

Tea = Rosy Lee = Rosy
Mate (colega) = China plate (plato chino) = China
Legs = Bacon and eggs = Bacon
Look = Butcher's hook (el gancho del carnicero) = Butcher
Dead = Brown bread (pan negro) = Brown

Así que si vas por Londres, tienes un encontronazo con algún chav y éste acaba gritándote algo así como: "Oi, china! U bloody brown!", más te vale salir por bacons. Esta situación era bastante más probable en el siglo XIX que en la actualidad, aunque algo ha calado y permanece en el habla de los londinenses purasangre.

En Wikipedia:

Cockney (en)
Cockney (es)
Chav (en)
Chav (es)

Más didáctico que leerlo es escucharlo, así que aquí tenéis los vídeos Aprende el acento cockney con Jason Statham (un Statham de baratillo, eso sí) y Cómo hablar cockney.

Agradecimiento especial a Carlos Coll por descubrirme esta maravilla de curiosidad lingüística.


21/01/2016

Taman Shud


El 1 de Diciembre de 1948 fue encontrado el cadáver de un hombre en la playa de Somerton en la ciudad de Adelaida, Australia. Su identidad y la causa de su muerte se convertiría en todo un misterio a nivel nacional e internacional.

No presentaba heridas pero la autopsia detectó daños en órganos internos que podría haber causado algún tipo de veneno que jamás pudo detectarse. En 1953, año en que la investigación del caso seguía en curso, la cifra de identificaciones del cuerpo con resultados erróneos ascendía a 251.

El caso estuvo lleno de pistas que no llevaban a ninguna parte: una maleta hallada en un hotel que podría haberle pertenecido, ropa carente de etiquetas con el nombre del propietario (algo no muy habitual en aquella época, cuando la gente solía etiquetar su ropa y arrancárselas si se las compraba a otra persona), testigos que lo identificaban con señores que luego aparecían vivitos y coleando...

En un pequeño bolsillo de su pantalón se encontró un trozo de papel enrollado que tenía impresas las palabras "Taman Shud". En lengua persa: "terminado" o "Fin". Las pesquisas llevaron hasta el asiento trasero del coche de un confidente donde reposaba el ejemplar original del libro de donde había sido cortado este papel: el Rubaiyat de Omar Jayam ("Omar Khayyam" en versión inglesa, "Omar al-Jayyam u Omar ibn al-Jayyam" en árabe), una rara edición de un recopilatorio poético traducido por Edward FitzGerald.


En la contraportada del libro había anotada una secuencia de letras:

WRGOABABD
MLIAOI
WTBIMPANETP
MLIABOAIAQC
ITTMTSAMSTGAB


El análisis de los criptógrafos determinó que no había suficientes caracteres para establecer un patrón y que lo mismo podía tratarse de un mensaje en código que del producto de una mente perturbada. El texto nunca fue descifrado y la mejor teoría hasta la fecha sobre la identidad del hombre de Somerton es que se trataba de un espía que fue eliminado por el enemigo gracias a un avanzado veneno indetectable.

Esto es sólo un brevísimo resumen de todo el artículo de la Wikipedia que podéis encontrar...

12/09/2015

Codex Seraphinianus



El Códex Saraphinianus fue manuscrito e ilustrado por el arquitecto y diseñador gráfico romano Luigi Serafini entre 1976 y 1978. Consiste en 360 páginas de lo que aparentemente es una guía enciclopédica de un mundo alternativo o alienígena, escrito en un lenguaje totalmente incomprensible. Está dividido en once capítulos temáticos, dedicados a distintas materias: flora, fauna, física, vida cotidiana, moda, cocina, arquitectura... Las páginas están numeradas con un sistema de base 21 (el más extendido, el que probablemente tú uses, por ejemplo, es el de base 10, porque se usan diez símbolos numéricos y para saltar al siguiente nivel de magnitud hay que pasar por todos ellos al contar, hay que "subir todos esos niveles", aunque en otros campos, como la informática, son usados otros sistemas, como el binario -de base 2- o el hexadecimal -base12).

No se puede negar que las ilustraciones son muy vivas, delicadas y bellas, pero no es de extrañar que a algunos espectadores también les cause cierta inquietud, quizá la inquietud propia del que se asoma a lo desconocido, al sinsentido (que linda con la locura) y a un trabajo tan farragoso y dedicado que parece obra de un demente obsesivo. Estas ilustraciones muestran un mundo donde no sólo las formas, objetos y seres son diferentes a los del nuestro, sino que también la realidad y la física parecen seguir reglas totalmente alternativas.

La escritura utilizada es curvilínea y similar a la occidental: distribuida en líneas horizontales que se leen de izquierda a derecha. Ha sufrido numerosos intentos de desencriptación por gente bastante dedicada a la tarea, sin éxito. De hecho, si queréis hacer un viaje atrás en el tiempo, podéis ojear esta conversación sobre el libro, en un grupo de correo que se remonta a 1994, en la que a su vez recopilan conversaciones de otro grupo de 1987, allá por los tiempos de Arpanet. Ahí ya podemos ver a gente intentando localizar el libro, preguntando si se ha descifrado o compartiendo resultados de sus pesquisas, como el haber comprobado que los símbolos no mantienen la habitual proporción vocales-consonantes. Lo cual tiene sentido si tenemos en cuenta que:

1. Los seres de otro universo/planeta/plano no tienen por qué usar vocales y consonantes.
2. El propio Serafini ha declarado varias veces que el texto es totalmente improvisado, realizado de un modo similar a la escritura automática, y no tiene ningún sentido oculto.

Más que un enigma a descifrar, El Codex es una obra de arte en forma de libro, un ejercicio de surrealismo y sinsentido. Su intención es más bien que mirando sus imágenes nos sintamos como un alienígena que intenta comprender una de nuestras enciclopedias, y leyéndolo, nos sintamos como un niño que aun no ha aprendido el significado de las letras pero sabe que ahí detrás hay un mensaje que los demás (los adultos) sí pueden comprender.

Además de la sinfonía que acompaña a estos vídeos, compuesta por el ruso Sasha Belau, el códice también inspiró a Philippe Découflé la obra de ballet contemporáneo "Codex", que luego transformó en "Decodex" y más tarde elevó al cubo al convertirla en "Tricodex".

El libro está descatalogado por el momento en español en Amazon, aunque disponible en inglés por $79.55, aunque un ejemplar de la primera edición podría valer más de $500, y uno firmado, más de $1000. En 2013 fue reeditado por Rizzoli Bookstore, por un precio de $125, aunque para los coleccionistas más exquisitos hay una versión deluxe valorada en $400.

¿Os gustaría leerlo? Pues nada, aquí lo tenéis en pdf, enterito (si el enlace se rompiera u os diese alertas de seguridad, comunicádmelo, por favor).

Es inevitable señalar que probablemente Serafini obtuvo la idea de otro libro aun más antiguo, datado de la edad media, el Manuscrito Voynich, que por sí solo daría para todo un artículo.

Link de regalo: entrevista a Luigi Serafini.

07/08/2013

El sistema del hombre muerto: emisoras de radio, trenes, guerra nuclear y un oso

Escuché recientemente el capítulo 39 del podcast Necesito un Arma (podcast estruendoso y caótico, pero uno de los que cuenta con más seguidores en España, por algo será) en el que el colaborador Pentxo, autodenominado "investigador del misterio", hablaba por fin de un tema que me apasiona y que los oyentes le habían sugerido anteriormente: las number stations, las emisoras de números. Hace años escribí un artículo aquí que, entre otros documentos sonoros apasionantes, hablaba sobre dicho tema. Resumiendo, se trata de unas emisoras de radio presentes por todo el planeta, sobre cuya existencia ningún gobierno se ha pronunciado. En ellas se pueden escuchar melodías repetitivas o voces recitando series de números, palabras u otros elementos. Estas emisoras han despertado la curiosidad e imaginación del público general. Podéis aprender más sobre ellas y escuchar unas cuantas aquí.

Una de las emisoras que comentó Pentxo fue la conocida como "zumbadora" o "buzzer", identificada como UBV-76, que se dedica a emitir un zumbido intermitente. Muy de vez en cuando, sin seguir un programa determinado, la voz de un hombre ruso lee una serie de números y palabras, básicamente nombres.

En este vídeo podéis escuchar el zumbido:


Esa imagen tan siniestra que aparece en el vídeo es simplemente una foto satélite de la supuesta emisora UBV-76 en Povarovo, Rusia.

En este otro vídeo podéis escuchar una de las ocasiones en que se captó un mensaje de voz en la emisora. Incluye subtítulos.



Como sucede con todas las number stations, existen muchas teorías explicativas sobre la utilidad de la emisora zumbadora, y una de las que propuso Pentxo fue que se trataba de un "sistema del hombre muerto". Este término, desconocido para mí, me intrigó y me llevó a investigar un poco sobre él.

La primera, más sencilla y clara aplicación que encontré del sistema del hombre muerto ("dead man's switch)" fue para la seguridad ferroviaria. Desde hace muchos años los trenes cuentan en la cabina del conductor con un pedal. Si cada cierto tiempo el conductor no pisa el pedal, salta un aviso luminoso y luego acústico. Pasado un tiempo, si el pedal sigue sin ser pisado, el sistema da por hecho que el piloto está ausente, desvanecido o muerto, lo cual puede ocasionar un grave accidente, y se activa el frenado de emergencia.


Este sistema fue mencionado recientemente en la prensa a raíz del accidente de tren de Santiago, en concreto en la web del ABC, en artículos como El maquinista del accidente de Santiago no dejó de pulsar el "pedal del hombre muerto" o Cómo funciona el "pedal del hombre muerto", con texto probablemente copypasteado de este artículo de la Ferropedia o similar. Sí, amigos, hay wikis dedicadas exclusivamente al mundo de los trenes. De hecho hay otra Ferropedia más. ¿Existirán guerras secretas entre ellas? ¿Sabotajes? ¿Puños amenazantes?

Los trenes no son los únicos vehículos que cuentan con este sistema. Algunos camiones incluyen también el mencionado pedal, y ciertos tractores se detienen si el conductor no está sentado en su asiento.

Lo interesante del sistema del hombre muerto es que es un sistema basado en un "no-evento". Es decir: si cierta cosa no sucede, se activa un sistema automático. Si lo que tiene que suceder no sucede, es porque no está el humano encargado de hacerlo suceder, y entonces estamos jodidos. Algo anda mal.

Las aplicaciones de este sistema se muestran entonces evidentes y siniestras. El concepto nos lleva a otro acuñado en el ámbito bélico: "Fail deadly", que se podría traducir como "a prueba de muerte" o más literalmente aunque menos inteligible "a muerte de fallos".

Pongamos, así, echándole mucha imaginación, qué locura, que cada cierto tiempo submarinos rusos suben a la superficie y comprueban que los sistemas de defensa siguen en estado de paz. Es decir, que arriba la gente sigue viva. Entonces, un día más, unos misiles nucleares intercontinentales no se lanzarán surcando el espacio aéreo hasta los EEUU. Lo que aquí tenemos por tanto es la base de la guerra fría que se desarrolló entre Oriente, liderado por Rusia, y Occidente, liderado por EEUU y la OTAN, hasta los años 90: tú tienes misiles nucleares, yo tengo misiles nucleares. Tú puedes dispararme y causarme daño pero yo lo tengo todo preparado para que automáticamente, si mis submarinos detectan que no hay en la superficie un tío vivo pulsando un botón, te disparen a ti y causen aun mucho más daño. Puedo tomar represalias aun incluso después de muerto. Se producía así una situación disuasoria. "No me ataques que ya sabes lo que pasa".

La extinción de la vida sobre la Tierra, eso es lo que pasa. Un primer ataque de cualquiera de los bandos causaría un lanzamiento en cadena de misiles nucleares que lo arrasarían todo y causarían un invierno nuclear. Fueron unos años muy jodidos en los que se vivía en tensión constante, al borde de la extinción. Los americanos tenían al lado a los cubanos con sus misiles apuntándoles al coco. Empezaron a construirse refugios nucleares en sus jardines y a hacer acopio de provisiones y sistemas de supervivencia, esperando a que sonase la sirena fatal. El mundo llegó al estado de Def Con 2.

Estuvimos más cerca de la aniquilación de lo que mucha gente se imagina. A pesar de que se establecieron sistemas de seguridad para que no se lanzaran misiles accidentalmente o para evitar un caso de "presidente hasta arriba de vodka dice <<¡A tomar por culo!>> y aprieta botón rojo", a pesar de que incluso se estableció una línea directa entre Washington y Moscú para aclarar inmediatamente cualquier malentendido, cualquier posible interpretación de una maniobra habitual con una de preparación para el ataque, a pesar de todo eso estuvimos en muchas situaciones a punto de lanzar los misiles. Por ejemplo, este artículo describe hasta 20 momentos en que podíamos haber iniciado la guerra nuclear por error. Otra gran fuente sobre estos asuntos es el libro "Los límites de la seguridad", de Scott D. Sagan.

La anécdota que más marcado me tiene es la del intruso de Duluth.

La noche del 25 de Octubre de 1962, en plena crisis de los misiles de Cuba, un vigilante de la base militar americana de Duluth vio a un intruso intentando trepar la valla. Sospechando un intento de sabotaje, le disparó y activó la alarma, que comunicaba con otras bases, como la de Volk. Pero allí la alarma estaba mal conectada. En lugar de la alarma de "Intruso" saltó la de "Guerra nuclear, bombardear a los rusos". Los aviones interceptores ya estaban en la pista de despegue, cargados con armamento aire-aire para eliminar posibles aviones rusos y, por primera vez, con misiles nucleares. Justo antes de despegar, un coche los interceptó en plena pista haciéndoles señales con los faros para detenerlos. Acababan de hablar con la base de Duluth: el supuesto intruso había resultado ser un oso.