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03/10/2015

El día que el payaso lloró


Jerry Lewis, el Jim Carrey de su época, se embarcó en el peliagudo proyecto de rodar una película sobre un payaso que intenta hacer reír a los niños judíos de los campos de concentración. Esto, bien hecho, con saber hacer, podría haber acabado en una buena película. La búsqueda de la esperanza en las situaciones más adversas, un personaje despreciable que se redime encontrando su verdadero cometido en la vida... Pero no fue el caso. De hecho la cosa empezó a tener tan mala pinta, empezó a apestar tanto a mierda, era una película tan inadecuada, oscura y perversa, que los productores hicieron el dale marcha atrás chica disco y se largaron a mitad del proyecto, dejando colgado a Lewis, que tuvo que acabar el proyecto por sus cojones y poniendo su propio dinero.

Y Jerry Lewis observó su trabajo y dijo algo más o menos así:


Y fue así que le entregó el metraje a la Biblioteca del Congreso de los EEUU y les dijo: "Conservadlo para la posteridad, pero jamás, jamás, jamás dejéis a nadie ver este horror". Bueno, para ser fieles a la realidad, se dice que hace un par de años declaró: "Agradezco tener el poder para contenerla y no permitir que nadie la vea nunca. Era mala, mala, mala. Pudo ser maravillosa, pero la fastidié". Así que la película pasó al universo de las obras malditas y secretas, a salvo de la vista de la humanidad.

A salvo al menos hasta dentro de 10 años, ya que el autor parece haberse ablandado y, de no querer que se publicara ni después de muerto, ha pasado a decidir que se revele dentro de una década.

En este documental de 1972 se puede ver parte del proceso de rodaje y el único metraje que se ha hecho público de esta película.

Pero todo lo cuenta mucho mejor el señor John Tones en "Verne", su blog en El Pais, en este artículo.

12/09/2015

Codex Seraphinianus



El Códex Saraphinianus fue manuscrito e ilustrado por el arquitecto y diseñador gráfico romano Luigi Serafini entre 1976 y 1978. Consiste en 360 páginas de lo que aparentemente es una guía enciclopédica de un mundo alternativo o alienígena, escrito en un lenguaje totalmente incomprensible. Está dividido en once capítulos temáticos, dedicados a distintas materias: flora, fauna, física, vida cotidiana, moda, cocina, arquitectura... Las páginas están numeradas con un sistema de base 21 (el más extendido, el que probablemente tú uses, por ejemplo, es el de base 10, porque se usan diez símbolos numéricos y para saltar al siguiente nivel de magnitud hay que pasar por todos ellos al contar, hay que "subir todos esos niveles", aunque en otros campos, como la informática, son usados otros sistemas, como el binario -de base 2- o el hexadecimal -base12).

No se puede negar que las ilustraciones son muy vivas, delicadas y bellas, pero no es de extrañar que a algunos espectadores también les cause cierta inquietud, quizá la inquietud propia del que se asoma a lo desconocido, al sinsentido (que linda con la locura) y a un trabajo tan farragoso y dedicado que parece obra de un demente obsesivo. Estas ilustraciones muestran un mundo donde no sólo las formas, objetos y seres son diferentes a los del nuestro, sino que también la realidad y la física parecen seguir reglas totalmente alternativas.

La escritura utilizada es curvilínea y similar a la occidental: distribuida en líneas horizontales que se leen de izquierda a derecha. Ha sufrido numerosos intentos de desencriptación por gente bastante dedicada a la tarea, sin éxito. De hecho, si queréis hacer un viaje atrás en el tiempo, podéis ojear esta conversación sobre el libro, en un grupo de correo que se remonta a 1994, en la que a su vez recopilan conversaciones de otro grupo de 1987, allá por los tiempos de Arpanet. Ahí ya podemos ver a gente intentando localizar el libro, preguntando si se ha descifrado o compartiendo resultados de sus pesquisas, como el haber comprobado que los símbolos no mantienen la habitual proporción vocales-consonantes. Lo cual tiene sentido si tenemos en cuenta que:

1. Los seres de otro universo/planeta/plano no tienen por qué usar vocales y consonantes.
2. El propio Serafini ha declarado varias veces que el texto es totalmente improvisado, realizado de un modo similar a la escritura automática, y no tiene ningún sentido oculto.

Más que un enigma a descifrar, El Codex es una obra de arte en forma de libro, un ejercicio de surrealismo y sinsentido. Su intención es más bien que mirando sus imágenes nos sintamos como un alienígena que intenta comprender una de nuestras enciclopedias, y leyéndolo, nos sintamos como un niño que aun no ha aprendido el significado de las letras pero sabe que ahí detrás hay un mensaje que los demás (los adultos) sí pueden comprender.

Además de la sinfonía que acompaña a estos vídeos, compuesta por el ruso Sasha Belau, el códice también inspiró a Philippe Découflé la obra de ballet contemporáneo "Codex", que luego transformó en "Decodex" y más tarde elevó al cubo al convertirla en "Tricodex".

El libro está descatalogado por el momento en español en Amazon, aunque disponible en inglés por $79.55, aunque un ejemplar de la primera edición podría valer más de $500, y uno firmado, más de $1000. En 2013 fue reeditado por Rizzoli Bookstore, por un precio de $125, aunque para los coleccionistas más exquisitos hay una versión deluxe valorada en $400.

¿Os gustaría leerlo? Pues nada, aquí lo tenéis en pdf, enterito (si el enlace se rompiera u os diese alertas de seguridad, comunicádmelo, por favor).

Es inevitable señalar que probablemente Serafini obtuvo la idea de otro libro aun más antiguo, datado de la edad media, el Manuscrito Voynich, que por sí solo daría para todo un artículo.

Link de regalo: entrevista a Luigi Serafini.

21/09/2014

Curiosidades de los parques Disney

Nombres en código, lugares escondidos, mensajes ocultos, lugares escondidos... Cosas que no todo el mundo sabe sobre los parques Disney.