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21/11/2015

I am become death, the destroyer of worlds

Supimos que el mundo no sería el mismo. Unos cuantos rieron, unos cuantos lloraron, muchos estuvieron en silencio. Recordé la línea de la escritura hindú, el Bhagavad-Gita. Vishnu está tratando de persuadir al Príncipe para que haga su deber y para impresionarlo toma su forma de múltiples brazos y dice, “Ahora me he convertido en Muerte, destructor de mundos.” Supongo que todos pensamos eso, de una u otra forma.
Robert Oppenheimer hizo esta declaración refiriéndose a lo que sintió al estar presente en la primera detonación de una bomba nuclear, el 16 de Julio de 1945, en la Prueba Trinity, en Nuevo México. Oppenheimer fue un físico con un papel fundamental en el Proyecto Manhattan para desarrollar las primeras armas nucleares de la historia, y es considerado uno de los padres de la bomba atómica. Estas palabras expresan su súbita toma de consciencia de lo que había hecho y lo que implicaba. De las consecuencias de sus actos. A partir de aquel preciso momento, la historia del mundo iba a cambiar para siempre. Si os fijáis, todavía puede verse en su mirada el gran peso que carga desde entonces.

Este texto se meta-cita también en cierta escena de la película Ex Machina, en un diálogo entre los dos protagonistas implicados en las pruebas para encontrar la primera inteligencia artificial auténtica. Por el momento todo está en calma, pero son conscientes de lo que está por venir como consecuencia de sus actos.

-La hemos liao parda.
-Sí, pero, por otra parte, ¡robopilinguis!
-Eso sí.

21/07/2015

Síndrome de Moebius, sintetizadores de voz y pizzas


Es 1974. Trabajas en una pizzería. Suena el teléfono, y cuando lo coges escuchas una voz robótica que dice:

-Estoy usando un sistema especial para comunicarme con usted, por favor, sea paciente.

En 1974 se usó por primera vez en la historia, en el Laboratorio de Lenguaje Artificial de la Universidad de Michigan, una prótesis vocal: un sintetizador de voz Votrax, inventado por Richard Gagnon. El objetivo: encargar una pizza por teléfono. El operador de la máquina era Donald Sherman, que padecía síndrome de Moebius, una enfermedad neurológica por la cual el sujeto tiene problemas en el desarrollo de los nervios que controlan los ojos y las expresiones faciales. Además de otros síntomas, el paciente carece de expresión, es incapaz de sonreír y tiene problemas para mover la lengua y los labios.

Mirad a todos esos tíos en el vídeo. ¿Se os ocurre una mejor personalización de lo geek?

20/04/2009

El Valle Inquietante

El valle inquietante es ese momento en que un robot deja de parecer un robot y tiene más bien el aspecto de un humano con características anómalas. Si realizáramos una gráfica relacionando la empatía que siente un espectador humano hacia un robot, y el parecido de este con un ser humano, la empatía iría aumentando cuanto más similar fuera la apariencia y comportamiento del robot a la de los humanos. En el punto álgido de esta gráfica estaría el caso de un robot totalmente indistinguible de un humano, o incluso con rasgos que atribuímos a la perfección humana. Sin embargo, antes de llegar a ese punto la gráfica sufriría un bajón enorme. El humano estaría en presencia de un robot intentando pasar por persona sin conseguirlo del todo, sintiendo hacia él miedo, rechazo y desasosiego. En este estadio un robot se parecería más bien a un cadáver o un sujeto defectuoso, malformado o enfermo, cosas hacia las cuales la naturaleza nos ha preparado para sentir rechazo socialmente. La naturaleza, por duro que resulte, nos dice que los sujetos enfermos o malformados no son útiles a nuestra comunidad, no van a aportar comida ni defensa. Además, la enfermedad, la muerte y las deformidades no son cosas que nos convengan mucho.

El robotista Masahiro Mori estableció esta teoría en 1970, pero resulta difícil comprobar su validez, teniendo en cuenta que actualmente un robot indistinguible de un humano todavía no es posible. Podría decirse que la robótica actual se encuentra en el nivel del Valle Inquietante. Lo máximo a lo que podemos llegar por ahora es a robots que cuando aparecen en YouTube suelen provocar un torrente de comentarios tipo: "Joder, qué miedo", "Terrorífico", etc.