Individuos encerrados en sus habitáculos personales comiendo comidas
precocinadas y mirando a sus máquinas dispensadoras de entretenimiento e
información individuales.
Formato vídeo:
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06/06/2016
04/06/2016
Amor, comprensión y ternura
La escena era la siguiente: los minutos previos a irse por ahí de fiesta, el vamos a ver un temazo más de autotune en YouTube, ese que tú y yo sabemos, y ya nos vamos por ahí con la alegría en el cuerpo a meternos lo que falte. Allí estaba yo, en el sofá de una casa habitada por tres amigos, rodeado de gente que principalmente había estudiado trabajo social, trabajar para los colectivos desfavorecidos y eso, y en la pantalla aparecieron yonquis, gente sin hogar de algún país hispanoamericano que desconozco, habitantes de garages abandonados hechos de bloques de cemento, cuyo discurso triste, reivindicador y con las incorrecciones propias de alguien que va ciego de cerveza y vino baratos pero también de alguien que no ha tenido los medios para permitirse estudiar una carrera de trabajo social. Su discurso había sido autotuneado y convertido en canción, y por lo tanto en alegría, en chanza y por lo tanto en diversión y por lo tanto en burla para que los jóvenes ya casi treinatañeros de clase media-alta de otro continente, murcianos en concreto, pudieran poner a todo volumen para corearlo desde su sofá con los brazos en alto como preparación antes de irse de fiesta definitiva.
En el autotune se aíslan las palabras o frases de un discurso, se las trocea, y se les cambia el tono, se les da una nota, de forma que repitiendo piezas y construyendo una melodía, de cualquier discurso de cualquier loco en YouTube se puede sacar una canción.
Y allí estaba yo junto a unas personas que coreaban a gritos la canción (se la sabían de memoria, como un meme) que no era canción originalmente, sino testimonio para algún reportaje o noticiero, reivindicando sus condiciones de vida. Y el texto original decía yo no quiero que me encierren, para qué me sirven que me encierren en la penitenciaría o en un centro de rehabilitación, yo lo que necesito es amor, comprensión y ternura. Amor, comprensión y ternura, dice el meme ahora. Y así es. Esos hombres esqueléticos no necesitan que les encierren por haberle pegado un tiro o metido un navajazo a tal o cual barriobajero, necesitan lo que necesita un ser humano normal para no volverse loco y acabar en la calle dándose a la droga y el alcohol: amor, comprensión y ternura. A saber las palizas que habrán recibido de pequeños, a saber si de pequeños tuvieron familia siquiera o techo o se dedicaron a vagar por las chabolas, lo único que conocían, mangando de aquí y de allá, rapiñando, la pillería, dándole al pegamento en bolsas y al disolvente. Y claro, si nadie te da amor, comprensión y ternura, te vuelves loco. Si no sales de esa zona de la ciudad te vuelves loco. Si no tienes padres que te den valores, que te abracen, si no follas con quien tú de verdad quieres y te quiere, si no perteneces al grupo de amigos, a la tribu, a la sociedad, si no tienes con quien hablar sino con otros yonquis ebrios, te vuelves loco y pierdes la humanidad.
Los yonquis desarrapados, al dorso descubierto, se contorsionaban como animales, bajo los efectos del alcohol y la droga y la cámara que por fin les presta atención, quizá, y soltaban su discurso desordenado y latino que a los españoles tanta gracia nos hace ("latino"), pero que es lo que tienen.
La pobreza y la adicción y el hambre y la locura y la exclusión social se habían convertido en un meme para que gente de otros países desarrollados (o no) puedan corearla en grupo como himno pre-fiesta, y después que alguien dé un palmetazo en el brazo de su cómodo sofá y diga: "Venga, ya está, vámonos". Vámonos por ahí de cervezas, a cenar y a meternos speed y cristal.
No, podría decir alguien, primero ponemos el borracho de la arbolada y nos vamos. El último, va.
07/04/2016
Deseo ante el rostro de la muerte
"¿Cómo te examinas a ti mismo? ¿Qué sucede cuando te interrogas a ti mismo? ¿Qué pasa cuando empiezas a poner bajo cuestionamiento tus asunciones tácitas y tus presupuestos inarticulados, y empiezas a convertirte en otro tipo de persona?
Verás, yo lo expongo de esta manera. Para mí la Filosofía trata básicamente sobre nuestra situación finita. Podemos definir eso en estos términos: somos seres hacia la muerte, somos animales bípedos implumes lingüísticamente conscientes, nacidos entre orinas y heces, cuyos cuerpos serán un día manjar para los gusanos. Eso somos. Somos seres hacia la muerte.
Y al mismo tiempo sentimos deseo, ya que somos seres en el tiempo y el espacio, y eso es deseo ante el rostro de la muerte.
Y, por supuesto, tenemos el dogmatismo, intentos varios de aferrarse a la certeza, formas varias de idolatría, y tienes un diálogo ante el rostro del dogmatismo.
Y, por supuesto, estructural e institucionalmente, tienes dominación y tienes democracia. Tienes gente intentando pedir cuentas a élites, reyes, reinas, soberanos, élites corporativas, políticos, gente intentando hacer que todos ellos rindan cuentas ante la gente de a pie.
Así que la filosofía en sí misma se convierte en una disposición crítica de luchar con deseo ante el rostro de la muerte, de luchar con diálogo ante el rostro del dogmatismo, intentando mantener vivos frágiles experimentos democráticos ante el rostro de las estructuras de dominación: patriarcado, supremacía blanca, poder imperial, poder estatal… Todas esas formas de poder que no rinden cuentas ante las personas a las que afectan"
Verás, yo lo expongo de esta manera. Para mí la Filosofía trata básicamente sobre nuestra situación finita. Podemos definir eso en estos términos: somos seres hacia la muerte, somos animales bípedos implumes lingüísticamente conscientes, nacidos entre orinas y heces, cuyos cuerpos serán un día manjar para los gusanos. Eso somos. Somos seres hacia la muerte.
Y al mismo tiempo sentimos deseo, ya que somos seres en el tiempo y el espacio, y eso es deseo ante el rostro de la muerte.
Y, por supuesto, tenemos el dogmatismo, intentos varios de aferrarse a la certeza, formas varias de idolatría, y tienes un diálogo ante el rostro del dogmatismo.
Y, por supuesto, estructural e institucionalmente, tienes dominación y tienes democracia. Tienes gente intentando pedir cuentas a élites, reyes, reinas, soberanos, élites corporativas, políticos, gente intentando hacer que todos ellos rindan cuentas ante la gente de a pie.
Así que la filosofía en sí misma se convierte en una disposición crítica de luchar con deseo ante el rostro de la muerte, de luchar con diálogo ante el rostro del dogmatismo, intentando mantener vivos frágiles experimentos democráticos ante el rostro de las estructuras de dominación: patriarcado, supremacía blanca, poder imperial, poder estatal… Todas esas formas de poder que no rinden cuentas ante las personas a las que afectan"
Cornel West, filósofo y profesor en la Universidad de Princeton, en el documental filosófico Examined Life, dirigido por Astra Taylor, 2008. (Trailer).
22/03/2016
Reddit y los horrores de la prisión
Un líder de la Mara Salvatrucha retratado por Jan Sochor. Fuente.
Reddit es una comunidad digital de tal tamaño que si lanzas la pregunta: "Queridos guardas de prisiones que frecuentáis Reddit, ¿qué es lo peor que habéis visto o escuchado en vuestro trabajo?", acabas con un hilo con cientos de respuestas escalofriantes. Veamos algunos ejemplos. Basta con ojear las respuestas más votadas.
Tuve a un preso que se mató desmontando una cuchilla, doblándola alrededor del extremo de un boli y pasándoselo por el cuello hasta desmayarse. Lo encontraron 10 minutos después y había sangre por todas partes.
Otro fue un preso al que mataron en el patio. Estaba levantando pesas y dos presos sujetaron la barra sobre él mientras un tercero le dejó caer encima una pesa enorme en la frente. Le abolló unos buenos 3 centímetros desde las cejas hasta el flequillo. Eso fue todo, excepto por los espasmos de después.
Conocí a dos presos, sin relación entre sí, que se quedaron con fotos de las escenas de sus crímenes como parte de su proceso legal. Su número favorito era llamar a sus celdas a personal inadvertido y enseñarle de repente las fotos de sus víctimas muertas. Uno de ellos me dijo directamente que disfrutaba viendo el horror en nuestros ojos cuando veíamos sus obras de arte.
Un preso me contó cómo, mientras estaba retenido por cometer su
primer asesinato, golpeó a otro preso hasta matarlo y luego se pajeó y
eyaculó sobre su cuerpo delante de todo el mundo.
Trabajé en una cárcel del condado durante 2 años, y la mayoría de los presos estaban allí esperando a que los llevaran a la penitenciaría. Un día un tío entró en mi unidad y empezó a fardar de que había violado a una chica. Bueno, pues averiguamos después que era la hermana pequeña de otro preso. Recuerdo oír gritos saliendo de una de las celdas durante sus horas de actividad, así que declaré un código 4 (disturbios) y corrí a ver qué pasaba. El Preso 1 (el violador) estaba sujeto por 3 otros presos, y el Preso 2 (hermano de la víctima) tenía su brazo metido en el culo del otro hasta el codo.
Después de separarlos y trasladar al Preso 2 a Segregación Administrativa (aislamiento), tuve por fin una oportunidad para preguntarle por qué hizo aquello en concreto. Su respuesta fue, y cito textualmente: "Mane, that muthafucka was a mark bitch. Like some muppet ass nig**, so I gave the muppet's a new character."
Este testimonio es un tanto jodido de traducir, debido al argot. Algo aproximado sería: "Socio, esa puta estaba marcada. Ese negro era como una puta marioneta, así que hice un personaje nuevo para los Teleñecos."
Si consultamos el Urban Dictionary, fuente prestigiosa en cuanto a argots minoritarios, encontramos que:
-"Mark-ass bitch" se puede entender como un objetivo fácil que se la está buscando o tiene los días contados, o también como un hombre-marioneta manejado por una mujer.
-"Muppet" es, por supuesto, una de las marionetas del show creado por Jim Henson, pero también alguien idiota y totalmente inútil a menos que alguien le meta la mano por el culo y le maneje, como es el caso que nos ocupa.
Pero continuemos...
Trabajo en una prisión. Lo peor que he visto pasar jamás fue cuando estaba haciendo la ronda y un preso en su celda me paró y me dijo: "Ey, oficial, mira esto" y entonces se rajó la garganta con una cuchilla de afeitar.
Trabajé durante demasiado tiempo en un confinamiento para criminales sexuales violentos. Me llegaron a decir con mucha calma: "En cuanto estés solo y no haya nadie para ayudarte, voy a follarte hasta la muerte". Lo que realmente da miedo son los tíos manipuladores que te escuchan constantemente y memorizan cada pedazo de información personal que dejas caer. Entonces, cuando quieren algo, vienen a ti como si te conocieran y empiezan a decirte cosas sobre tu vida que no te das cuenta que han ido enlazando. Además, los presos tienen acceso a los archivos públicos así que en cuanto saben tu nombre pondrán en orden cada pedazo de información que puedan. ¿Pero lo peor? Tuve un prisionero que escaqueó una botella de tabasco durante un jaleo y la usó de dildo cuando estaba en su celda, sólo que se le escurrió y se le hizo añicos dentro.
31/10/2015
Florida Man, el peor superhéroe de la historia
Decía la canción de Astrud que "Hay un hombre que lo hace todo en España, se inventa los debates que hacen en Antena 3, es cajero de Ikea y es teniente coronel". Pues se podría decir que hay un proverbial hombre en Florida que lo hace todo: lo mismo se lía a hostias con el DJ de un karaoke bar que te intenta vender el mismo coche que previamente te ha robado.
Algo parece haber en el estado de Florida (quizá esa aparencia de "pito de América") que la convierte en un campo de cultivo para hombres de clase baja, desposeídos y acabados, a menudo ebrios, que deambulan por sus calles buscando todo tipo de problemas. Tanto es así que existe todo un subreddit dedicado a este fenómeno, recopilando noticias de sucesos que a golpe de vista se dirían perpetrados siempre por un mismo personaje catastrófico.
Tanto es así, además, que Sean Dunne realizó un documental sobre esta especie de hombres, filósofos inspirados por la lata de cerveza que sujetan en una mano, hombres de puños prontos a la camorra, hombres que bien podrían haber sido Charles Bukowski en cierta época de su vida.
En Atomic Buddha ya apareció anteriormente un documental de Dunne sobre otra tribu urbana: American Juggalo. Está claro que a este hombre le mola la demacre.
13/07/2015
Cómo ser un gilipollas en internet
Jay y Bob poniendo en su sitio a los haters, en "Jay y Bob el Silencioso Contraatacan"
-Nunca reconozcas que estás equivocado. Rectificar es de débiles. Las personas que mantienen su posición pase lo que pase, son personas seguras de sí mismas. De todos modos, ¿cómo podrías equivocarte? Tú tienes la información correcta y le has dedicado el tiempo necesario a pensar en el tema.
-Siempre sé insultante y agresivo. Es una forma de mostrar tu superioridad, tu seguridad en ti mismo, de mostrar energía, y además está comprobado que usar palabrotas libera estrés. Internet es un campo de batalla, una jungla no apta para débiles. ¿Por qué decir "El audio y el vídeo están descoordinados" cuando puedes ser más directo y rápido diciendo "Esto es una puta mierda". ¿Por qué decir "Su tarea como periodista deja mucho que desear" cuando puedes quedarte tan ancho diciendo "Hija de puta, sé dónde vives, voy a violarte y matarte"?
-No tengas en cuenta las consecuencias que puedan tener tus actos. Si esa camwhore a la que has inundado con comentarios negativos y amenazas es tan débil como para tener una crisis nerviosa por una nimiedad así, quizá es que se lo merecía. Si ese chico al que hacen ciberbullying en el instituto acaba derrumbándose y pegándose un lingotazo de lejía, es culpa suya por no apagar el ordenador y alejarse de él. ¡Sólo es internet! Si tanto te afecta, apaga la pantalla. Hay que ser sincero siempre, y el que no pueda soportar esto no debería estar online. Además, ¿cómo vas a guiar a los demás por el camino correcto si no es a través de la sinceridad absoluta?
-Aprovecha el anonimato y la impunidad. En la red puedes ser realmente tú y expresar lo que piensas a través de un nombre y un perfil totalmente ficticios e irrastreables, sin miedo a las represalias físicas o legales. Ni siquiera tienes que ver la cara de la otra persona. Esa es la belleza y la esencia de Internet. Nos ha dado la libertad de ser nosotros mismos, y eso a veces significa ser martillo de impostores e ignorantes.
-No te documentes. No apoyes tus afirmaciones con datos, fuentes, pruebas o enlaces. Tu memoria debería ser suficientemente fiable para cualquiera. El que esté interesado en contrastar los hechos siempre puede usar el puto Google. Pero tú no, tú no tienes tiempo para eso. Estás ocupado poniendo a la gente en su sitio.
-No revises lo que escribes. ¿Por qué ibas a equivocarte? Sabes perfectamente lo que quieres decir. Cuando acabes de redactar, simplemente dale a enviar. La ortografía y la gramática son totalmente accesorios en el vertiginoso mundo virtual de hoy en día, abuelo. El que quiere entender, entiende. Si alguien critica tus faltas de ortografía, te has ganado perfectamente el derecho a llamarle "grammar nazi".
-Opina sobre todo, porque tienes una opinión sobre todo y estás en tu derecho a expresarla. Todas tus intervenciones son necesarias. Todo en internet es mortalmente importante.
-Sé dualista. Siempre hay dos bandos: los que están equivocados y los que tienen la razón. Esto es una batalla entre tú (y los tuyos) y los que están contra ti. No hay términos medios. Sólo hay rojos o fachas, buenos y malos, españoles y extranjeros, doblaje español y doblaje latino, hombres y mujeres. No hay términos medios. Todo el mundo debería saber cuál es su maldito sitio y quedarse en él.
-Recuerda: lo tuyo es lo bueno. Lo diferente o de fuera es malo, ridículo, o raro. Tu país es un país civilizado. En otros países tienen costumbres extravagantes y salvajes. Defiende tu religión, tu ideología política, tus costumbres, leyes y cultura, porque son las más razonables y normales de todas las posibles y hay fuerzas externas conspirando para que se extingan.
-Nunca pagues por nada. Internet está hecho para obtener cosas gratis y el que intente ir en contra de eso, está anticuado. Los autores son unos ricachones que quieren vivir del cuento. ¿Por qué darle tu dinero a un autor cuando siempre hay en alguna parte una versión gratuita que puedes descargar? ¿Por qué desplazarte hasta un cine y entregarle tu dinero a esos empresarios adinerados cuando puedes ver un screener antes del estreno cómodamente en tu casa? ¿Por qué pagar por un disco cuando te lo puedes bajar? Que den más conciertos, eso es lo que tienen que hacer esos caraduras. De todos modos, los autores y los productores siempre van a seguir ganando dinero a espuertas aunque haya gente bajándose sus obras. Podrán vivir con ello. ¿Que voy a tener que pagar 0,99 por seguir usando Whatsapp? Jamás verán mi dinero. Recuerda siempre: pagar por algo en internet es de pringaos.
-No acredites tus fuentes. Cuando alguien sube su obra a Internet, pasa a ser dominio de la humanidad y pierde su autoría. No es necesario mencionar quién es el autor de ese cómic que has compartido en Tumblr ni enlazar a su web. Es más, si puedes, borra manualmente el nombre o la dirección de la imagen. Sé el azote del ego de los artistillos. Copia y pega artículos en tu blog. Lo realmente importante es la difusión de la información y la obra, no el autor.
-Usa el lenguaje propio de internet, que para eso está. La ciber-jerga es un producto autóctono de la red y hay que rendirle honor. Usarla es divertido y te hace quedar como alguien a la última. Estate al tanto de los últimos memes y palabros de moda como "cuñao", "friendzone", "feminazi" o "loca del coño". Su uso te ganará más seguidores, te hará encajar y te conseguirá aplausos.
-El sufrimiento ajeno es divertido. ¿Quién lo puede negar? Es algo inherente a la naturaleza humana. Así que trolea, miente, acosa, insulta, amenaza todo lo que quieras, que, total, nunca te van a pillar. Hasta llegar al límite ilegal de la amenaza de muerte o el ensalzamiento del terrorismo hay todo un amplio margen para disfrutar. Esa otra persona está bien lejos, separada de ti por kilómetros de cable o de aire lleno de ondas de satélite. Y tampoco es como si fuera un amigo tuyo o de tu familia, o algo así.
10/07/2014
Los niños rata de Mongolia
Niños viviendo en las alcantarillas. En un primer momento podríamos llegar romantificar el concepto y verlo como digno de una historia fantástica. Pero la realidad es bastante desagradable: prostitución, temperaturas bajo cero, alcoholismo, tuberías de agua caliente que estallan...
David Jiménez cuenta la historia de los niños que viven bajo el suelo de Ulan Bator.
Tampoco está mal este artículo que va acompañado por fotos, donde también he encontrado el siguiente documental breve.
28/12/2013
Bumfights, un vídeo prohibido
Advertencia: esto es el análisis de un producto audiovisual infame. Conforme lo vayas leyendo quizá vayas perdiendo cualquier respeto que puedas tenerme sólo con pensar que lo he visto de cabo a rabo, y que dedico mi tiempo y energías a analizarlo. Pero no puedo evitarlo. El tema me obsesiona y fascina, como me fascina lo marginal y lo criminal, como nos fascinan las historias sobre la mafia y asesinos en serie.
Procuraré no entrar demasiado en juicios de valor (aunque se me escape alguna que otra opinión) y limitarme a exponer los hechos. Por favor, no me odiéis por no condenar rotundamente Bumfights.
La idea surgió en 1999, cuenta. Estaban en Naked City, un barrio bajo de Las Vegas, y vieron a dos sin-techo peleándose. Alrededor se había congregado cierto público y parecían estar pasándolo bien con el espectáculo. Aquello era material del que se podía sacar algo.
En 2002 Ryen y sus amigos, Zachary Bubeck, Daniel J. Tanner, y Michael Slyman, rondando los 15 años de edad, agotaron el crédito de sus tarjetas e invirtieron 50.000 dólares y tres años de su tiempo para crear "Bumfights: a cause for concern", bajo su propia productora: Indecline Films. Distribuyeron el DVD exclusivamente por internet, a través de su sitio web. Su esperanza era doblar lo invertido.
En tres semanas vendieron más de 300.000 copias, una media de un vídeo cada cuatro minutos, y ya eran millonarios.
Hoy en día los vídeos de Bumfights (hubo hasta tres secuelas, a manos de otros individuos que compraron los derechos) están prohibidos en países como Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda, y sólo se pueden adquirir por internet o de contrabando.
Pero, ¿qué se veía en ese metraje de 56 minutos que alimentó el morbo de miles de personas de todo el mundo (la mayoría, probablemente, universitarios de la hermandad pi-beta-kappa fumando hierba en pipas de agua en sus sofás), que hizo escandalizarse a agrupaciones defensoras de derechos humanos, llegó hasta los noticiarios de medios como la CNN y la Fox y abrió un debate sobre los límites de la industria del entretenimiento audiovisual?
Remontémonos a Jackass. Individuos jóvenes realizando stunts ("acrobacias" que sólo debería hacer un especialista) con resultados dolorosos y dañinos para la integridad física. Steve O colocándose una medusa en la cabeza y luego aliviando la picadura con su propia orina. Bam Margera gastando bromas a sus padres que en cualquier otro caso habrían hecho que le expulsaran de casa y le desheredaran. Johnny Knoxville con un montón de niños haciendo cola para darle una patada en los huevos, protegidos, eso sí, por un suspensorio. Bromas extremas. Golpes. Todo grabado con muy pocos medios, sin trucos. Real, de cerca.
Rascando un poco más, podemos incluso encontrar el origen de Jackass en los vídeos de skateboarding, rodados con cámaras no muy caras y objetivos de ojo de pez, a nivel de la calle, aderezadas en ocasiones con encuentros con variopintos personajes callejeros y con los inevitables y dolorosos golpes y caídas que son el precio a pagar por la grabación de un truco exitoso sobre la tabla.
Había que llevar el límite un poco más allá. De hecho, McPherson y sus amigos lo llevaron un poco más allá tan sutilmente, tan en la penumbra entre el entretenimiento y el delito, que hasta varios años después no se decidió someterles a juicio.
Había que llevar el límite un poco más allá y sacar pasta con ello.
Básicamente, el contenido de Bumfights se puede clasificar dentro de dos grandes categorías:
-Putadas a sin techo ("bums").
-Gente (en su mayoría adolescentes) zurrándose la badana ("fights").
Ser un adolescente blanco americano de clase media es muy duro.
Por algún sitio tiene que escapar esa frustración.
La receta la completan contenidos inclasificables de todo tipo: pintadas, perros cojos, animales muertos, camionetas atropellando letrinas, un tipo disfrazado de Pedro Picapiedra remolcando un becerro muerto al grito de "Yabba Dabba Doo!" o una señorita de buen ver en bikini sobándose toda.
Señorita de buen ver. Que no falte de ná.
Igual que los skaters salían a cabalgar la calle y con sus cámaras mostraban rincones y personajes que nunca verá un burgués a salvo en su apartamento y en su barrio decente, con su vida bien a salvo dentro de los límites habituales, McPherson (director del proyecto) y sus compinches salieron a mostrar el lado más decadente de las calles de Estados Unidos, algo que algunos incluso consideraron una bendición, un sopapo en toda la cara de la conciencia social. Uno de los últimos planos del vídeo recorre la acera de una calle cualquiera, donde duermen, sobre cartones, bajo mantas, al aire libre, decenas y decenas de personas. No hablamos de un vagabundo durmiendo en un cajero. Hablamos de decenas de personas ocupando todo lo largo de una calle.
He ahí el problema de Bumfights. Hasta la aparición del elemento dinero, Bumfights es un Jackass+callejeros+grabación de móvil de peleas de instituto. "A cause for concern", "Un motivo de preocupación", lo subtitularon en una hábil maniobra, dándole una cínica pátina de denuncia social. Muestran una realidad dura pero una parte del metraje está distorsionado por la intercesión del dinero. No se habrían metido en problemas si no hubieran decidido pagar (con dinero o alcohol) a vagabundos por hacer algunas de las stunts.
Cagar en un papel en medio de la acera. Arrojarse desde una ventana a un seto. Arrojarse desde cierta altura a un contenedor de basura. Estrellarse de cabeza contra un cartel. Tirarse escaleras abajo sobre un carrito de la compra. Tatuarse la palabra "Bumfights" en la frente. Uno se extraña cuando ve a Rufus Hannah y Donnie Brenan (las principales estrellas del vídeo) absolutamente motivados y entusiasmados con sus roles, pero según declaraciones, los productores se dedicaban a emborracharles hasta que estaban dispuestos a hacer cualquier burrada por unos cuantos dólares, más alcohol, o una noche de hotel.
Momento en que los productores ofrecen por primera vez dinero a Rufus a cambio de cometer burradas
Pero la alienación de los vagabundos no acaba ahí. La sección probablemente más penosa de ver es la llamada "Bumhunter" donde un emulador de Steve Irwin caza vagabundos en lugar de cocodrilos. Uno pierde la fe en la humanidad cuando ve cómo alguien intenta hacer humor a costa de personas que no tienen nada, que se despiertan en mitad de la noche, en su saco de dormir, en un descampado, viendo cómo unos desconocidos con cámaras le amordazan y le atan de pies y manos para marcarle con un rotulador y hacer comentarios sobre el fabuloso espécimen que acaban de cazar y al que se disponen a devolver a su hábitat.
Un producto audiovisual con tanto éxito, que cientos de miles de personas habían comprado y visto, con semejante contenido, no podía pasar inadvertido. Desató lo que Leslie Wilkins, en su libro "Desviación social: Política social, acción e investigación", denomina (aquí me estoy arriesgando un poco con la traducción) "espiral de magnificación de la desviación". Es un fenómeno que una vez definido resulta familiar: los medios de comunicación se hacen eco de un acto criminal o considerado como aberración por la sociedad. El interés despertado hace que se informen de más casos que de otro modo hubieran sido ignorados, pero que se presentan como la confirmación de un patrón. Casos puntuales se convierten en un problema común. El público exige ser alimentado con más noticias sobre el problema, y esta exposición en los medios puede acabar idealizándolo o mostrándolo como común, lo cual desemboca en casos de imitación. Los políticos aseguran que tomarán medidas y aprobarán nuevas leyes para luchar contra el problema, y así la espiral va creciendo y creciendo hacia un "pánico moral inducido por los medios", como lo denomina el sociólogo Stanley Cohen.
La "desviación" fueron los 311 Boyz. Es decir, Bumfights fue un producto horrible, pero los 311 Boyz fueron el caso más flagrante de imitadores. Grupo de adolescentes blancos de clase media-alta de Las Vegas, etiquetados en un principio como "banda juvenil", salían en busca de pelea o las provocaban entre individuos con la intención de grabarlas en vídeo y hacer negocio con ello. Saltaron a los titulares cuando persiguieron a un grupo de chicos que escapaban en furgoneta de un altercado con ellos en una fiesta. Entre otras lesiones causadas, una piedra dejó ciego de un ojo a uno de los asaltados. Los medios aprovecharon para cebarse en el mito del adolescente violento y en la idea del surgimiento de bandas de jóvenes que deambulaban atacando a lugareños. Los 311 Boyz no fueron el único caso. En los medios comenzaron a surgir noticias sobre todo de jóvenes que agredían a gente sin hogar, admitiendo algunos de ellos haberse inspirado en Bumfights. Tampoco faltaron los que se sumaron a este nuevo género audiovisual viendo las posibles ganancias. Comenzaron a aparecer imitadores de la serie con títulos que contenían las palabras "bum" o "fights".
Aspectos como estos se tratan en el documental Bumfights - A video too far. En él se da una oportunidad a McPherson para defenderse, el cual mantiene que cuando los vagabundos protagonistas hacían cosas por dinero, se trataba de un intercambio consentido entre adultos, y que a veces incluso se les ve entusiasmados por su participación (difícil no estar entusiasmado cuando te han puesto hasta arriba de cerveza y te han tirado colina abajo con un monopatín).
En la entrevista When bums stop fighting, McPherson se queja de que la gente juzga el vídeo sin haberlo visto. Declara: "Si lo has visto te darás cuenta de que la mayor parte de la violencia tiene lugar entre adolescentes y no entre vagabundos. Este es el hecho que he intentado mantener desde el primer día a través de este mundo de "juzgue a un libro por su portada". Hay quizá tres incidentes en los que personas sin hogar se ven implicadas en violencia y esos incidentes son tan espontáneos e inesperados como las peleas de instituto. El metraje sobre vagabundos consiste principalmente en Rufus the Stunt Bum y Bling Bling the Crackhead, entre otros personajes únicos, simplemente haciendo lo que suelen hacer".
"Lo que suelen hacer" por lo visto incluye estrellarse de cabeza contra un container, prenderse fuego al pelo o beber de una botella donde previamente ciertos jóvenes "cineastas" han meado.
Algunos amigos de afectados por el rodaje consiguieron animarles a presentar una demanda. El equipo finalmente fue llevado a juicio acusado de conspiración para promover peleas con incentivo económico. Fueron sentenciados con servicios a la comunidad, a los que no asistieron, por lo cual acabaron pasando seis meses en la cárcel.
Menos peliagudo legalmente hablando fue el siguiente vídeo que produjo el equipo Indecline: Indecline Vol 1 - It's worse than you think (tan poco peliagudo que YouTube se permite albergarlo. Intenta subir un extracto de Bumfights, a ver lo que dura). Sin embargo sigue siendo un visionado espeluznante, un viaje por lo más bajo de la sociedad americana, centrado en gente de la calle con problemas físicos y mentales, graffiti y una vez más, peleas a puño desnudo.
McPherson está ahora centrado en realizar trabajos audiovisuales, como videoclips. En su web puede comprobarse que perdura su interés por lo grotesco y decadente, lo incómodo de mirar. Me pregunto cómo será su vida. Me lo imagino intentando conseguir trabajo sin ser conocido como "el tío que hizo Bumfights", sabiendo que cambió el mundo, haciéndolo un poco peor.
La "desviación" fueron los 311 Boyz. Es decir, Bumfights fue un producto horrible, pero los 311 Boyz fueron el caso más flagrante de imitadores. Grupo de adolescentes blancos de clase media-alta de Las Vegas, etiquetados en un principio como "banda juvenil", salían en busca de pelea o las provocaban entre individuos con la intención de grabarlas en vídeo y hacer negocio con ello. Saltaron a los titulares cuando persiguieron a un grupo de chicos que escapaban en furgoneta de un altercado con ellos en una fiesta. Entre otras lesiones causadas, una piedra dejó ciego de un ojo a uno de los asaltados. Los medios aprovecharon para cebarse en el mito del adolescente violento y en la idea del surgimiento de bandas de jóvenes que deambulaban atacando a lugareños. Los 311 Boyz no fueron el único caso. En los medios comenzaron a surgir noticias sobre todo de jóvenes que agredían a gente sin hogar, admitiendo algunos de ellos haberse inspirado en Bumfights. Tampoco faltaron los que se sumaron a este nuevo género audiovisual viendo las posibles ganancias. Comenzaron a aparecer imitadores de la serie con títulos que contenían las palabras "bum" o "fights".
Aspectos como estos se tratan en el documental Bumfights - A video too far. En él se da una oportunidad a McPherson para defenderse, el cual mantiene que cuando los vagabundos protagonistas hacían cosas por dinero, se trataba de un intercambio consentido entre adultos, y que a veces incluso se les ve entusiasmados por su participación (difícil no estar entusiasmado cuando te han puesto hasta arriba de cerveza y te han tirado colina abajo con un monopatín).
Rufus diciendo a cámara "I love it!" después de que lo tiren terraplén abajo,
ebrio de adrenalina y de otras cosas
Bling Bling después de fumar crack para la cámara
"Lo que suelen hacer" por lo visto incluye estrellarse de cabeza contra un container, prenderse fuego al pelo o beber de una botella donde previamente ciertos jóvenes "cineastas" han meado.
Algunos amigos de afectados por el rodaje consiguieron animarles a presentar una demanda. El equipo finalmente fue llevado a juicio acusado de conspiración para promover peleas con incentivo económico. Fueron sentenciados con servicios a la comunidad, a los que no asistieron, por lo cual acabaron pasando seis meses en la cárcel.
Menos peliagudo legalmente hablando fue el siguiente vídeo que produjo el equipo Indecline: Indecline Vol 1 - It's worse than you think (tan poco peliagudo que YouTube se permite albergarlo. Intenta subir un extracto de Bumfights, a ver lo que dura). Sin embargo sigue siendo un visionado espeluznante, un viaje por lo más bajo de la sociedad americana, centrado en gente de la calle con problemas físicos y mentales, graffiti y una vez más, peleas a puño desnudo.
McPherson está ahora centrado en realizar trabajos audiovisuales, como videoclips. En su web puede comprobarse que perdura su interés por lo grotesco y decadente, lo incómodo de mirar. Me pregunto cómo será su vida. Me lo imagino intentando conseguir trabajo sin ser conocido como "el tío que hizo Bumfights", sabiendo que cambió el mundo, haciéndolo un poco peor.
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