19/06/2016

I'm sitting in a room: degradación recursiva de la información

Una cantidad mayoritaria de usuarios (me refiero a tus padres y tus tíos) de internet no es consciente del concepto y el fenómeno de la "compresión". Los archivos digitales originales (fotos, sonidos...), cuando son creados, "pesan" demasiado, como dicen algunos que están metidos en este mundo de las maquinitas. Una archivo fotográfico tomado con un móvil corriente puede llegar ocupar unos 3 megas. Subes esa foto a Facebook. Te la vuelves a bajar y ahora pesa 94 kb. ¿Qué ha pasado ahí?

Una canción recién exportada del editor o ripeada de un disco en formato WAV a alta calidad puede pesar 20 megas. Una en el más manejable y familiar formato mp3 a un Constant Bit Rate de 320 (no entremos en el bosque de las bitrates, que nos extraviamos) puede pesar de 3 a 5 megas. Ocupa menos espacio en tu disco duro o tu reproductor y se baja en menos tiempo, ¿verdad?

Una película ripeada de un DVD a máxima calidad y en su tamaño original puede pesar varios gigas. ¿Pero cuál es el torrent que te bajas si no eres muy sibarita y tienes prisa? El de 700 megas.

¿Qué ha pasado ahí? Lo que ha pasado se llama compresión. Los servidores pueden albergar lo que tú quieras. Eso sí, te va a llevar tu tiempo subirlos. Pero los usuarios quieren descargar rápido, no tienen tiempo de esperar a que se cargue un vídeo de 1 giga en youtube o una foto de 5 megas en Facebook. Facebook no puede estar almacenando y sirviendo cada segundo millones de fotos de 5 megas.

¿Qué ha pasado ahí? La compresión. El truco. La imagen la haces más pequeña. Más estrecha y menos alta. Haces que por cada pulgada hayan menos píxeles. Sí, te quitas píxeles de enmedio, los matas. Se van al nirvana binario. Al sonido le cortas las frecuencias de onda más agudas y más bajas y te quedas con las frecuencias medias, que total, el oído del oyente medio no va a percibir la diferencia, eso si es que no lo está escuchando a través de los altavoces de mierda de su portátil o su móvil en el autobús para compartir ese arte con toda la tripulación.

En el vídeo dejas sólo las partes del fotograma que han cambiado respecto al anterior, y así te ahorras repeticiones y, por lo tanto, datos.

Todo se hace más pequeño y fácil de transportar.

Este es un artículo sobre la compresión y volver a comprimir lo comprimido, pero sobre todo sobre la degradación recursiva de la información. Es decir, someter a la obra a un proceso por el cual pierde información y el resultado volver a procesarlo, y volver a procesarlo, y volver a procesarlo...

Así que retrocedamos a 1969, cuando Alvin Lucier, experimentador sonoro americano, realiza su obra I'm sitting in a room (Estoy sentado en una habitación). Lucier recita un texto que es grabado adquiriendo las resonancias naturales de la habitación en la que se encuentra. A continuación reproduce de nuevo el sonido en una sala y lo vuelve a grabar. Y vuelta a empezar. De este modo, en cada repetición, las frecuencias de las resonancias se van potenciando a sí mismas hasta que en el resultado final el discurso es ininteligible y sólo quedan los tonos y, como él dice en su texto, el ritmo. Este texto:
Estoy sentado en una habitación diferente a la que tú estás ahora. Estoy grabando el sonido de mi voz al hablar y lo voy a reproducir de nuevo en la habitación una y otra vez hasta que las frecuencias de resonancia de la sala se refuercen a sí mismas de manera que cualquier rasgo de mi discurso, tal vez con exceptuando el ritmo, se destruya. Lo que vas a escuchar, por lo tanto, son las frecuencias de resonancia naturales de la habitación articuladas por el discurso. Considero esta actividad no tanto una demostración de un hecho físico, sino más bien una forma de suavizar cualquier irregularidad que mi discurso pueda tener.
¿Qué irregularidades? Su tartamudez, para empezar.

Texto original en inglés: 
I am sitting in a room different from the one you are in now. I am recording the sound of my speaking voice and I am going to play it back into the room again and again until the resonant frequencies of the room reinforce themselves so that any sem- blance of my speech, with perhaps the exception of rhythm, is destroyed. What you will hear, then, are the natural resonant frequencies of the room articulated by speech. I regard this activity not so much as a demonstration of a physical fact, but more as a way to smooth out any irregularities my speech might have.

Este concepto, el de introducir la información por el extremo de una especie de máquina (o de sistema digestivo, por qué no) que la procesa y te la devuelve por el otro extremo ligeramente devaluada o distorsionada, la idea de hacerlo otra vez, y otra y otra (la recursividad) hasta que el resultado es uniforme e indistinguible del original, ha sido aplicado, cómo no, a las tecnologías actuales.

En 2009 el usuario Canzona realizó I'm sitting in a video room. Quizá alguna vez os hayáis dado cuenta de la diferencia de calidad entre un vídeo original recién subido a YouTube y una copia que alguien se ha bajado y ha vuelto a subir (por múltiples posibles motivos), porque en el proceso YouTube ha dicho: "Ey, me han entregado un vídeo, tengo que hacerlo más ligero para que los pobres usuarios se lo descarguen más rápido". Y a cada vez la imagen va perdiendo calidad y píxeles originales. Pues Canzona llevó a cabo este acto 1000 veces.

Aquí podemos ver el vídeo original, en el que recita un discurso similar al de Alvin Lucier:


Así iba la cosa tras 100 bajadas y resubidas:



Esta es la pinta que tenía a la número 500:



Y aquí, por fin, después de 1000 veces, la meta final:


Via: What Happens to a YouTube Video After 1,000 Uploads?

¿Y las imágenes? Se podría probar este fenómeno fácilmente con Facebook, que resta calidad a tus fotos de una forma horripilante a la primera subida, pero por ahora sólo sé de alguien que lo ha hecho en Instagram: Pete Ashton. Subir foto. Bajar foto. Volver a subir. Así 90 veces.

I'm Still Sitting In Stagram 1-90 por sitting_in_stagram2





Y cómo Internet puede ser maravillosa y está llena de gente con ideas, alguien combinó el vídeo I'm Still Sittin In Stagram con el audio de I'm Sitting In a Room de Lucier, en un sitio llamado Coub, de cuya existencia no tenía ni idea, pero en el que por lo visto se pueden hacer este tipo de combinaciones de vídeo y sonido.


Hablando de obras que se destruyen más y más en el proceso no puedo evitar remitiros a un anterior artículo que escribí sobre los Disintegration Loops de Basinski. Básicamente, una de sus obras musicales, que suelen consistir en cintas magnetofónicas que se reproducen en un bucle hipnótico y sin fin. Con esta obra en concreto, Basinski se dio cuenta de que la vieja cinta, con cada reproducción, se iba desgastando, y el sonido iba mutando, desvaneciéndose, convirtiéndose así por accidente en una oda a lo efímero y quizá incluso a la propia muerte.

Si a esto le añadimos que el día que Basinski reprodujo esta obra ante sus amigos, pudieron ver desde su apartamento cómo en ese justo momento las Torres Gemelas se derrumbaban el 11 de Septiembre, cómo el mundo cambiaba inevitablemente (y todos lo sentíamos en el fondo), pues ya tenemos una historia que encaja de una forma demasiado perfecta. 

Paciencia, que la grabación completa dura más de una hora. Si aguantas tanto tiempo, acabarás oyendo algo totalmente desvanecido y etéreo comparado con lo que has escuchado al principio. La disolución en la nada.

Esto, y aquí ya entro en lo personal, es lo más hermoso y a la vez triste que se ha grabado nunca.



Por el décimo aniversario del atentado del 11S, y aunque parezca imposible, una adaptación orquestal de los Disintegration Loops fue interpretada en vivo por The Wordless Music Orchestra.


Pero hay una obra de arte mucho mayor que se va autorreplicando y autorreplicando durante años hasta perder su contenido y volverse totalmente impracticable e irreconocible: tú.

Las células de nuestro cuerpo, las que componen nuestros tejidos, articulaciones, órganos, van sufriendo daños, se van deteriorando y acaban muriendo y siendo destruidas, para ser sustituidas por otras nuevas. Probablemente hayas oído lo de que el cuerpo humano regenera totalmente todas sus células cada cierto tiempo, así que llega un momento en el que somos totalmente otra persona diferente en un sentido material. ¿Entonces qué? ¿Quiénes somos?

La célula muerta es sustituída por una réplica nueva, pero las réplicas van sufriendo daños en su carga de ADN que transmiten a sus sucesoras, y así cada una va portando un ADN cada vez más deteriorado y menos capaz de cumplir su función y su capacidad de producir energía. Una copia de una copia de una copia... Y así te vas comprimiendo, te vas recodificando, autorreplicando, siendo una copia cada vez menos eficiente de ti mismo, sufriendo el códec de Dios, hasta que ya no cumples tu función y eres irreconocible. Y entonces mueres.

17/06/2016

Link dump: ácido, (((echoes))) y voces del siglo XIX


·Ricky Kasso: The Acid King Adolescente aficionado a los alucinógenos, el satanismo y el heavy metal, acabó torturando, asesinando y sacando los ojos a un compañero en 1984. Aquí otro artículo en inglés que incluye algunos vídeos documentales sobre el caso.
·El GIF: de locura de webmaster a una industria que vale 300 millones Un repaso ligero a la historia de este formato de imagen, desde su función de basura visual en la web 1.0 hasta su implementación en Facebook y Twitter vía Giphy.
·Cómo neo-nazis han empezado a marcar en las redes a personajes judíos para convertirlos en objetivos de amenazas, acoso y troleos (eng).
·Virgo Supercluster, relato de @Karimbohorquez.
·Voz de Florence Nightingale grabada en 1890 para recaudar dinero para los veteranos de guerra. La transcripción oficial del disco reza: "‘When I am no longer even a memory, just a name, I hope my voice may perpetuate the great work of my life. God bless my dear old comrades of Balaclava and bring them safe to shore. Florence Nightingale.". Algunas palabras parecen haber sufrido cambios en esta versión de la grabación.

Florence Nightingale fue una mujer eminente en su época: matemática, escritora y enfermera, cuya labor inspiró la creación de la Cruz Roja.

14/06/2016

Kimbo Slice


El pasado 6 de Junio, a los 42 años, moría por un ataque cardíaco Kevin Johnson, más conocido por sus fans de Internet y del mundo de la lucha como Kimbo Slice, un nombre que resonará en la historia de la red como otros nombres. Como, digamos, Batu The Dog, pero salvando las distancias.

Kimbo se convirtió en un fenómeno de internet cuando comenzaron a difundirse los vídeos de sus peleas callejeras, donde putos locos, moles humanas, se destrozaban a puños desnudos, y Kimbo siempre los acababa tumbando con la infalibilidad de un martillo pilón. ¿O no siempre...? Más tarde Kimbo se pasó al mundo de las peleas reglamentarias, a las artes marciales mixtas y al boxeo, pero su nombre era siempre el más coreado. Era la estrella de internet subiéndose al ring.

Por el 2008 descubrí todo esto a la vez, la figura de Kimbo, las hiperviolentas peleas callejeras, y me dejó totalmente impactado. Tras investigar un poco escribí el siguiente texto, del cual estoy bastante orgulloso, excepto quizá por un final bastante abrupto. Mi intención era publicarlo aquí, en Atomic Buddha, pero vaya usted a saber por qué, nunca lo hice. 

Ahora aquí lo tenéis, con 8 años de retraso, ya difunto Kimbo. Algunos hechos y nombres han sido inventados, ya por ignorancia, ya por licencia narrativa.

La danza ritual de "I'll whip ya head boy"

 John Johnson conoció a Kimbo Slice y le hizo una propuesta.

- Kimbo, eres un negro enorme con pinta de peligroso. Tienes brazos como muslos y dos hombros como dos cabezas de negro. Parece que podrías matar a alguien sólo dándole una hostia con esa barbaca que tienes de oreja a oreja. Necesito a alguien como tú. ¿Trabajarías para mí como guardaespaldas? Te pagaría muy bien.
- Kimbo –respondió Kimbo.

John Johnson formaba parte de Reality Kings, empresa del porno propietaria de varias marcas con bastante éxito en Internet, como MILF Hunter, es decir, una de esas páginas web de porno de donde nunca te bajas nada pagando porque todo está ya en el emule.
Kimbo se puso la camiseta negra con el lema Reality Kings y pasó a formar parte de la plantilla de negros con pinta de peligrosos que acompañaban a Johnson de un lado para otro, de un evento a otro. Su crew. También estaba Walt, una montaña humana que le sacaba tres cabezas a todo el mundo. Un pedazo de gordo donde cabían dos kimbos, con casi tanto ceño como barriga.
Había una feria erótica, y allá iban con Johnson, detrás de Johnson, abriendo paso sólo con su presencia y mirando a todo el mundo con cara de mala hostia. Pero al poco la cara de mala hostia se delató como innecesaria. Pronto fue divertido. Las manos se chocaban y las espaldas se palmeteaban, sup men, what up, nigga.
Llegaban los oscars del porno, del eufemísticamente llamado cine de adultos, y allá iban acompañando a Johnson, saludando a gente que habían conocido de otros certámenes, de otras ferias, a la crew y guardaespaldas de otros jeques del Reality Kings o de otras productoras, haciendo amigos. Todos sabían que si te empeñabas por el lado equivocado te soltaban a Kimbo, que se te arrimaba y de una hostia te dejaba con las neuronas que tendrías a los 60 años. No hacía falta conocerle ni haber oído hablar de él, bastaba con mirarle. Así que todo el mundo quería ser amigo de Johnson y de Kimbo.
Los jeques del porno competían entre ellos por ver quién tenía la crew con los tíos más mazas, más gordos, más enormes y más negros. Pero al final todos eran amigos. Más les valía.

Un día Johnson fue a Kimbo y fue a proponerle algo que cambiaría su vida.
- ¿Sabes? He estado pensando. He estado pensando en cómo peleaste con aquel tío el otro día en la feria de Las Vegas, aquel que se puso chulo, que hablaba demasiado. Le dejaste fuera con un par de golpes, y tenías estilo de boxeador. Hemos tenido una idea y queríamos proponértelo. ¿Qué te parece si te metemos en peleas por dinero? Por apuestas. Te pagaríamos. Serían peleas sin guantes, no profesionales, vale casi todo.
- Kimbo –respondió.
Así que empezó a pelear. Le buscaban contrincantes. Hacían un par de llamadas y encontraban a alguien que conocía a un tío en cierto barrio que era un bestia y tenía el peso suficiente. Y para allá se iba la crew en la furgoneta, todos uniformados con sus camisetas negras de Reality Kings. Por el camino hablaban del combate inminente, de cómo era el otro tío, cuáles eran sus puntos débiles, qué tenía que hacer Kimbo y lo chupado que lo tenía Kimbo. Kimbo lo iba a destrozar. Kimbo siempre los destrozaba.
Llegaban allí, a la casa del contacto, entraban todos e iban al jardín trasero, al backyard. Aquello era backyard fight. Sin guantes, sin suspensorios, sin rounds, sin reglas (casi). Allí esperaba un chicano enorme con pinta de haber pasado una temporada en la cárcel, o al menos de merecérselo.
Kimbo se quitaba y la camiseta y el otro ya temblaba, sabiendo lo que iba a pasar. Todos en el backyard sabían lo que iba a pasar, porque Kimbo tiene dos hombros como dos cabezas de negro y un pecho como una colchoneta de playa cubierta de vello negro y espeso africano. Porque Kimbo se inclina hacia adelante, y coloca  los puños y mira y se concentra y mueve los pies como un profesional, por muchas libras que pese el otro.
El otro. El otro pega bien y en el barrio impone respeto y sabe que si algún día alguien entra en su casa para robar podrá coger un bate y destrozarle. Y sobrevivió en la cárcel, con eso se dice todo. Estaba con el grupo ganador.
Pero aquí, en el backyard, empieza la pelea y ya se sabe lo que va a pasar. Porque Kimbo se te lanza como una cosechadora encima, como un diablo de Tasmania, un torbellino de puños, con la furia de su primera vez, y las dos primeras hostias ya le dejan claro al otro lo que hay, y recula, y calcula. Y puede decir “Joder, venga, que soy yo. Voy a matar a este negro. Voy a destrozarlo. Soy yo. Voy a sacar todo lo que tengo y le voy a tumbar. No eres tan duro. ¡No eres tan duro! ¡Sólo eres un hombre!”. Y lo intentas. Le lanzas uno y otro y oyes a todo el mundo gritando, a todos esos apostadores y tus amigos animando, chillando como monos, por un momento parece un conflicto en la selva. Y el caso es que le das, le das bien. Pero Kimbo está ahí con los brazos abiertos, invitándote, como diciendo “¿Eso es todo? ¡Venga, inténtalo otra vez!”. Y le das otra vez y le giras la cara de una buena, la mejor que tienes. Él ni siquiera se protege ni te esquiva, recibe el golpe. Y ahí está el Kimbo, como si nada, mirándote, chillándote, invitándote.
Reculas de nuevo, calculando. Calculando si echar a correr o tirar la toalla. O suicidarte. Kimbo está ahí provocándote con los brazos abiertos, haciendo señas de que te acerques, diciéndote con los dientes apretados:
- Come on! Come on! What´s up?!
Y todos están alrededor mirándote, y eres el más duro de todo el barrio y hay dinero en juego. Así que optas por suicidarte. Te lanzas y le metes un gancho que tumbaría a un buen policía. Pero cuando todos los monos están gritando Finish him, Kimbo! Kill that motherfucker! Finish him!, Kimbo te hace ver tu error y ya está, de la que te mete te ha reventado media cara. No verás por ese ojo en más o menos una semana.
Necesitas respirar. El cabrón te pide más. Todos preguntan. Kimbo te pregunta extendiendo su mano y tú le respondes chocándosela. Se acabó la pelea. Más gritos que nunca.
Al final siempre se daban la mano y se abrazaban. Porque no peleaban por odio, sino sólo por dinero y por probar quién era más fuerte. Por ser hombres, por sentir dolor. Con media cara abierta y el ojo hecho magra, el chicano abrazaba a Kimbo y reían como colegas de toda la vida, se felicitaban por el combate e intercambiaban sudor.
La crew se marchaba del jardín, de la casa, se montaban en la furgoneta colocados de adrenalina, de orgullo, de marcha, sintiendo que podían haber derribado las torres gemelas a cabezazos.
- I told ya, nigga! I told ya! I know my dog!
Walt miraba alrededor ceñudo.
Kimbo decía poco pero estaba contento. Contento, resollando como un bull terrier, cubierto de sudor y la barbaca salpicada de una sustancia blanca.

Unas cuantas peleas y miles de dólares después, Johnson fue a Kimbo y le dijo:
- Hemos pensado que vamos a subir algunas peleas tuyas que hemos grabado a Internet. Tus peleas son la caña. A la gente le van a gustar. ¿Qué te parece?
- Kimbo Slice.
- ¿Cómo…?
- Kimbo Slice.
- Oye, me gusta, ese va a ser tu nombre artístico: Kimbo Slice. Bueno, ya te contaré.

Más peleas. La pelea contra Chico, la pelea contra Dreads, contra Adryan, contra The Bouncer, contra Afro Puff y Big Mac, uno detrás de otro. Siempre dos hombres mirándose a los ojos y a los puños, danzando uno en torno al otro, en un jardín trasero, en un porche, en un almacén, en un aeropuerto. Sin calzón de color, sin chica meneando el culo con un letrero anunciando el round, sin publicidad, sin cuerdas, sin árbitro. Combates contra, sí, tíos grandes y duros, tíos que te harían cambiar de acera por la noche, que te aprietan en la clavícula y te matan. Pero Kimbo les daba un izquierdazo y un derechazo y se acabó. Se acabó el video. Adolescentes de todas partes volvían a darle al play para ver el gancho que le cuela Kimbo a The Bouncer por el hueco que deja por abajo, y aullaban y se les derramaban los doritos y el purple drank cuando veían al Bouncer  quedarse tonto, temblar, flaquear, dar unos pasos hacia atrás en cuclillas y caer al suelo con cara de no saber qué ha pasado. Miles de chicos blancos exclamaban

- Holy shit!

Viendo cómo Kimbo acorrala a otro en el suelo, contra la valla de madera, y sigue dándole y dándole y dándole con la maza en toda la cepa hasta que pide clemencia. Kimbo se aleja con elegancia y le pregunta: “¿Estás bien?”. Qué cabrón.



Kimbo siempre gana. Kimbo siempre destroza. Kimbo lo aguanta todo. Kimbo los tumba a todos en un par de minutos. Nadie es rival para Kimbo.
Eso era un problema. ¿Acaso sólo subían los videos de las peleas en las que ganaba? ¿Alguna vez había perdido? ¿Cómo sería la bestia que había podido vencer a Kimbo? Y todos los tíos con los que enfrentaban a Kimbo eran gordos, o necesitaban cada dos por tres apartarse las rastas de la cara, o quedaba claro desde el principio que iban a caer, incluso que tenían miedo. Quizá nadie pensaba en todo eso. Tenían a un ídolo, a una nueva estrella de Internet. Y no un gordo haciendo el patoso o cantando una canción, o un freak disfrazado. Un tío sudoroso que da hostias como panes a puño cerrado. Un animal seguro de sí mismo con una barba tan espesa que no deja escapar la luz. Un personaje totalmente underground y rozando lo ilegal.
Aquellas peleas, el backyard fight, pasaron a llamarse kimbo fights.
Los videos de sus peleas en Internet fueron acumulando miles de descargas, y luego de visitas. Invitarona Kimbo Slice a un programa de la MTV. Ofrecían a un par de desgraciados por la calle dejarse pegar en el estómago por “un amigo” de la presentadora. Luego el amigo llegaba y resultaba ser Kimbo Slice. Entonces los incautos reían por no llorar. Tenían internet y sabían.
Kimbo les daba una mascá a cada uno en las tripas y salían despedidos hacia atrás. En el suelo reían. Estarían una temporada a base de dieta blanda, pero ya eran cien dólares más ricos.
Los fans de Kimbo nunca le habían visto perder.
Sean Gannon era un blanco muy alto, no especialmente cachas, simplemente grande. Un tío de aspecto normal que se había ganado la vida como policía en Nueva York.
                - Mi mulo le puede a tu mulo –le habían dicho a John Johnson. Así que tuvieron que organizar aquel combate. “El combate del que todo el mundo te ha hablado”, lo llamaron en Internet.
                Fue un combate eterno.
                Puedes ver perfectamente la progresión, la diferencia entre los luchadores enérgicos del principio y los dos peleles totalmente extenuados del final intentando reunir fuerzas para dar un golpe más. Nadie había durado tanto con Kimbo. Todo vale en este tipo de lucha, pero casi nadie había tenido la oportunidad de llegar a usarlo contra Kimbo. Rodillazos. Codazos en toda la cara. Llaves. Se acorralaban contra la pared y se castigaban el bazo. Se lanzaban contra las colchonetas del suelo, se arrollaban el uno al otro quitando de en medio los bloques que delimitaban el “ring”, casi atropellando a los espectadores, a los managers, a los apostadores, la crew, todos los que aullaban, y gritaban, animaban, se desgañitaban por un día para sugerir cosas bastante violentas y mortales que, de oírles, sus mujeres probablemente desaprobarían. Cosas  como “¡Mata a ese negro!”, por ejemplo.
                La gente no podía más. Invadieron las colchonetas y los rodearon para gritarles más de cerca, para mirar más de cerca. Le está cogiendo de la pierna, eso no vale. Está usando la rodilla, eso no vale. Gritos y protestas sin parar. Parecería que los dos bandos de espectadores se van a matar entre ellos.
                Los luchadores no pueden más. Se agarran y ahí se quedan, sin fuerzas para soltarse ni para golpear. Los ves y parece que cada golpe lo dan a cámara lenta, que el puño frota, más que pegar. Parecen nenas. Parece que llevaran plomo en los puños. Golpes que probablemente, incluso a cámara lenta como esa, a ti y a mí nos noquearían.
                Y ahí está, un último arranque de Gannon. Ha dicho: “¡A la mierda, arriba!”. Hace caer a Kimbo, que por su expresión parece que ya no sabe ni que está en un combate, ni por qué le está pegando tanto ese señor tan malo.
                No puede ser. Se arremolinan alrededor de Kimbo y le gritan para que se levante.
Cuentan.
                En este tipo de lucha no hay rounds, pero cuando estás en el suelo, aunque sea con una rodilla en el suelo, te cuentan hasta treinta, y más vale que aproveches ese tiempo para recuperar el aliento y recordar quién eres. Kimbo lo aprovecha. A los veinticuatro se levanta y todos rugen con una última esperanza. Gannon le demuestra que ha sido mala idea. ¿Te levantas? ¿Todavía duras? Voy. Tú eres guardaespaldas como yo soy policía. No tengo nada contra ti, pero te voy a destruir. Le golpea en el cuello con un resquicio de energía que le quedaba guardado en los talones.
                Kimbo cae de nuevo. Kimbo ha caído. Get up, nigga! Get up! Uno, dos, tres, veinticinco. Kimbo ha perdido. Kimbo ha perdido. Todos gritan. Esto es historia.
                Los dos se abrazan como si acabaran de dar a luz un hijo compartido. No se puede sudar más en el mundo.



                Kimbo siguió siendo una celebridad y teniendo fans. Pasó a luchar en la MMA, Artes Marciales Mixtas, donde dos luchadores que pueden venir de mundos diferentes (artes marciales y boxeo, kick boxing y pelea callejera) se encierran en un ring casi jaula. Entrenó, luchó y sigue sin ser vencido.
                Actualmente vive en Miami y es padre de tres chicas (Kassandra, Kiara, y Kevina) y tres chicos (Kevin, Kevin y Kevlar).

FIN

13/06/2016

Atomic Buddha Podcast 6: acoso sexual en Tor, cierra masa enfurecida, E3 y la muerte de Kimbo Slice


El podcast en el que participaba, Puño Láser, está de vacaciones, y yo le he cogido el gustillo demasiado a esto de hablar, así que he decidido probar a seguir haciéndolo aunque sea sólo, que no es tan divertido como discutir y desvariar con tus amigos pero a favor tienes que no hay nadie acusándote de que te enrrollas demasiado o interrumpiendo el curso de tu pensamiento.

Los que han escuchado Puño Láser saben que tiendo a interrumpir y andarme por las ramas, y que ocupo el 90% del audio. No os preocupéis. Estos episodios serán cortos y más dinámicos., voy más al grano. Mi idea es comentar varias noticias que he ido acumulando cada semana y cada sección apenas dura unos minutos. Este episodio por ejemplo dura 25 minutos

Espero encontrar un rato cada domingo para grabar y montar el episodio. No sé cuánto durará esto, dado mi carácter inconste y disperso, pero espero que de para unos cuantos capítulos interesantes.

En este episodio hablo de escándalos sexuales entre el personal del proyecto Tor, el cierre de @masaenfurecida, un plugin tremendamente estúpido para Chrome, el inicio del E3 y la lamentable muerte del icónico luchador Kimbo Slice.

Links de referencia
Españoles, @masaenfurecida ha muerto
E3 2016: Aquí puedes ver todos los horarios y fechas de las conferencias
Twitch, en la portada debería aparecer el streaming en directo durante el E3.
Popular MMA Fighter Kimbo Slice Dies Aged 42


Créditos
La música chiptune que he usado de banda sonora consiste en los siguientes temas, encontrados todos en Free Music Archive.

Big Bang Boom - Healing
Bitluzherbip - Undergorund Ex-School
Chip for breakfast - Friday the 13th
Crazy Games - Wake Up
Environmental sound collapse - Chiptune is as dead as gabe's mom
Go Gadget - Password
Majemuk - Story Behind The Name
Mendhoan - Intro
Son of a bit - Chased by a running chupacabra

You Kill My Brother - Go! Go! Go!

09/06/2016

El pelo de una niña y la revolución

"Con el pelo rojo de una golfilla del arroyo 
prenderé fuego a toda la civilización moderna".

Esta no es más que una frase del texto que Hugo Romero declara en su blog como "el párrafo más acojonante de la historia de la literatura política", escrito por G. K. Chesterton en su libro Lo que está mal en el mundo. Pero para entenderlo todo es mejor que leáis el artículo completo. No os preocupéis, es breve. Pero sí, intenso.

El párrafo más acojonante de la historia de la literatura política

06/06/2016

Nuevo episodio de Bola 8: Traje en modo sigilo/Dos Hombres y Medio

Individuos encerrados en sus habitáculos personales comiendo comidas precocinadas y mirando a sus máquinas dispensadoras de entretenimiento e información individuales.
Formato vídeo:
Formato podcast:

 

04/06/2016

Amor, comprensión y ternura

La escena era la siguiente: los minutos previos a irse por ahí de fiesta, el vamos a ver un temazo más de autotune en YouTube, ese que tú y yo sabemos, y ya nos vamos por ahí con la alegría en el cuerpo a meternos lo que falte. Allí estaba yo, en el sofá de una casa habitada por tres amigos, rodeado de gente que principalmente había estudiado trabajo social, trabajar para los colectivos desfavorecidos y eso, y en la pantalla aparecieron yonquis, gente sin hogar de algún país hispanoamericano que desconozco, habitantes de garages abandonados hechos de bloques de cemento, cuyo discurso triste, reivindicador y con las incorrecciones propias de alguien que va ciego de cerveza y vino baratos pero también de alguien que no ha tenido los medios para permitirse estudiar una carrera de trabajo social. Su discurso había sido autotuneado y convertido en canción, y por lo tanto en alegría, en chanza y por lo tanto en diversión y por lo tanto en burla para que los jóvenes ya casi treinatañeros de clase media-alta de otro continente, murcianos en concreto, pudieran poner a todo volumen para corearlo desde su sofá con los brazos en alto como preparación antes de irse de fiesta definitiva.

En el autotune se aíslan las palabras o frases de un discurso, se las trocea, y se les cambia el tono, se les da una nota, de forma que repitiendo piezas y construyendo una melodía, de cualquier discurso de cualquier loco en YouTube se puede sacar una canción.

Y allí estaba yo junto a unas personas que coreaban a gritos la canción (se la sabían de memoria, como un meme) que no era canción originalmente, sino testimonio para algún reportaje o noticiero, reivindicando sus condiciones de vida. Y el texto original decía yo no quiero que me encierren, para qué me sirven que me encierren en la penitenciaría o en un centro de rehabilitación, yo lo que necesito es amor, comprensión y ternura. Amor, comprensión y ternura, dice el meme ahora. Y así es. Esos hombres esqueléticos no necesitan que les encierren por haberle pegado un tiro o metido un navajazo a tal o cual barriobajero, necesitan lo que necesita un ser humano normal para no volverse loco y acabar en la calle dándose a la droga y el alcohol: amor, comprensión y ternura. A saber las palizas que habrán recibido de pequeños, a saber si de pequeños tuvieron familia siquiera o techo o se dedicaron a vagar por las chabolas, lo único que conocían, mangando de aquí y de allá, rapiñando, la pillería, dándole al pegamento en bolsas y al disolvente. Y claro, si nadie te da amor, comprensión y ternura, te vuelves loco. Si no sales de esa zona de la ciudad te vuelves loco. Si no tienes padres que te den valores, que te abracen, si no follas con quien tú de verdad quieres y te quiere, si no perteneces al grupo de amigos, a la tribu, a la sociedad, si no tienes con quien hablar sino con otros yonquis ebrios, te vuelves loco y pierdes la humanidad.

Los yonquis desarrapados, al dorso descubierto, se contorsionaban como animales, bajo los efectos del alcohol y la droga y la cámara que por fin les presta atención, quizá, y soltaban su discurso desordenado y latino que a los españoles tanta gracia nos hace ("latino"), pero que es lo que tienen.

La pobreza y la adicción y el hambre y la locura y la exclusión social se habían convertido en un meme para que gente de otros países desarrollados (o no) puedan corearla en grupo como himno pre-fiesta, y después que alguien dé un palmetazo en el brazo de su cómodo sofá y diga: "Venga, ya está, vámonos". Vámonos por ahí de cervezas, a cenar y a meternos speed y cristal.

No, podría decir alguien, primero ponemos el borracho de la arbolada y nos vamos. El último, va.


03/06/2016

Link dump: glitchart, Edison, generadores de pollas y Google

 

· Glitchet, muy completa recopilación de recursos para iniciarse en el glitchart: tutoriales, herramientas online...
· I am the Edison Phonograph: grabación que se usaba en 1906 para que el propio invento sonoro de Edison cantara sus virtudes y capacidades.
· Cobra Club HD: Un simulador en 3D de hacerse fotos de la polla en un espejo, con unas cuantas características personalizables. En un principio el autor del juego quería que fuera una herramienta para inundar internet de fotos de pollas falsas y así darle trabajo extra a la NSA (Agencia de Seguridad Nacional americana) que por lo visto ha reconocido como parte de su trabajo revisar y archivar todas las fotos de pollas que circulan por internet, entrando en el pantanoso terreno de la invasión de la privacidad. Por estúpida e infantil que parezca la idea, el autor ha conseguido elaborar todo un constructo ideológico y artístico alrededor del juego.
· Google Poetics, recopilación de poemas elaborados por las sugerencias de búsquedas de Google, analizado de una forma muy interesante en Google: poesía de algoritmo, donde se dice por ejemplo que el principal recurso poético usado en este caso es la anáfora (repetición de un sonido), que los posibles resultados que forman los versos los construimos entre todos los usuarios día a día con las búsquedas que realizamos, y que no se generan los mismos poemas accidentales para todos, ya que se basa en datos y preferencias personales del usuario.

01/06/2016

Pic dump

Esto es lo que pasa cuando hackeas una impresora 3D y le das libertad para imprimir lo que le de la gana:



Anuncio de un fenómeno de feria: un simio tan grande que podía levantar en volandas a un tigre. El slogan que usa de gancho, "Bigger than Barnum Biggest" etc, se refiere a P. T. Barnum, el rey de los circos y museos de rarezas, freaks y curiosidades.

Del artículo Masks are powerful sobre máscaras en la historia del cine:


"Los ojos sin rostro", 1960

"Judex", 1963

 "El Fantastma de la Ópera", 1962

 "La máscara de la muerte roja", 1964
 "La matanza de Texas", 1973

"El hombre de mimbre", 1973

Y para acabar, unos cuantos gifs de un hombre con el que muchos empatizamos.
Un hombre sensible, tímido, creativo, lleno de rabia contenida, desesperado. Kurt Cobain en acción.




31/05/2016

The Midgetz: la banda de gangsters enanos que nunca existió

Para redactar este artículo me encuentro con un problema lingüístico. Es el siguiente: ¿cómo prefieren que les llamen esas personas a las que coloquialmente, cuando no hay ninguno cerca, llamamos "enanos"? ¿Acondroplásicos? Encuentro un poco feo referirse a un colectivo o una persona por su anomalía o enfermedad, sobre todo con semejante nombre. ¿Pequeños? ¿Gente pequeña? He oído a algunos de ellos usar estos términos pero me parecen poco explícitos e incluso condescendientes, quizá sólo corrientes en latinoamérica.

Tengo un problema lingüístico porque este artículo, sí, lo voy a decir, aunque sea entrecomillado, va de "enanos". Y no me gustaría ofender a ningún lector, menos aun cuando yo mismo he sufrido en mi vida problemas con el tema de la estatura.

The Midgetz son una de esas creaciones artísticas accidentales que suceden cuando un artista va por ahí explorando a ver qué pasa, qué se encuentra. El fotógrafo Jason Jaworski iba deambulando por los bajos fondos de Manila y acabó teniendo como compañía a un grupo de individuos con enanismo. Al enterarse de que venía de Los Ángeles y al ver su equipo acabaron convencidos de que Jaworski era un director de Hollywood y quisieron montarle un buen espectáculo. Ensamblaron para él una banda ficticia de gangsters (gangsters enanos, toma nota, Hollywood, te lo ruego) y se dedicaron a rondar con él pegando tiros, incendiando coches y posando para su cámara como matones o incluso travestidos.

Estas fotos forman parte del proyecto "Labyrinth", publicado en forma de libro/fanzine y de juego de postales. Si deseáis comprarlos lo tendréis difícil porque parece que está agotado en todas las editoriales.








Fuentes: 

18/05/2016

Pic dump: especial Gente con hierros



Fuerzas especiales de Taiwán

Fuente desconocida.
Fuente desconocida
Mijail Kalashnikov con su invención: el AK-47, el arma más vendida del mundo 
y que probablemente más personas haya matado en la historia. Via.

Y ahora la sección de señoras...

Madame Moll, posando con una Thompson M1928 
ante la cámara acorazada que acaba de robar. Años 20. Via.

Combatiente femenina del IRA, 1970

Mujer Armenia de 106 años protegiendo su hogar con una AK-47, 1990.
Con esa edad o todavía eres una guerrera o te han puesto el fusil en las manos
para hacer la foto y no sabes ni qué está pasando a tu alrededor. Via.

Miembros de las fuerzas de seguridad palestinas. Via.

ISIS permite por primera vez a mujeres participar en la yihad en Libia. Fuente.

 
Francotiradoras soviéticas, Alemania, 4 de Mayo de 1945, 686 bajas confirmadas. Via.

17/05/2016

Malo final se hace mirar lo del punto débil

Lo que viene a continuación es una traducción del artículo Video Game Boss Thinking He Should Get Big Glowing Weak Spot On Back Checked Out de The Onion.

Fuente: Contra III: The Alien Wars

Tras declarar que cierto resquicio de piel abultado y palpitante lleva ya molestándole algún tiempo, un jefe final de juego, vecino de esta comunidad, contó a la prensa el miércoles que ha estado planteándose hacer que le revisen ese enorme y brillante punto débil que tiene en la espalda. "Estaba esperando a que el grano desapareciera con el tiempo, pero últimamente ha estado parpadeando con luces blancas cada vez que lo toca cualquier", dijo el Malo Final, añadiendo que cada vez que dicha área es agredida, se queda paralizado durante varios segundos, durante los cuales no puede retraer sus miembros ni mover las calaveras escupe-fuego que tiene al final de estos apéndices. "Pensé que moverme hacia arriba y hacia abajo en un ciclo incesante ayudaría en algo, pero resulta que sólo lo empeora. Si no desaparece en un par de días, definitivamente voy a ir al médico. Empieza a preocuparme lo a menudo que estoy vomitando babosas acorazadas". El Malo Final añadió que su hábito de quedarse todo el día dentro de una cueva oscura, mohosa y hecha de huesos probablemente tampoco esté contribuyendo mucho a su estado de salud.