15 de noviembre de 2014

Tatuajes carcelarios rusos

Se derrite la goma de la suela de un zapato y se mezcla con cenizas u hollín, añadiendo orina para esterilizar la mezcla. A una maquinilla de afeitar se le acopla con una goma elástica una aguja de coser afilada infinitamente en el suelo de la celda o la aguja de una jeringuilla. Ya tienes lo necesario para realizar un tatuaje. En una cárcel el proceso es doloroso y puede durar incluso años, pero hay poderosas razones para hacerlo. La autoexpresión, el contar a través de tu cuerpo tu propia historia, el transmitir con símbolos tus habilidades y advertir de tu peligrosidad. Manifestar el compromiso de por vida con una banda. Marcar para siempre a un compañero de prisión para que todos sepan de qué tipo de persona se trata: este tío es un violador de niños, este tío es comunista, este tío es un enchufado de los guardias o un chivato.

En gran parte se trata de ganar respeto y orgullo. Cuantos más tatuajes, más condenas has cumplido. En Rusia, cada una de esas típicas cúpulas moscovitas representa un año pasado en prisión.



Fuel publicó "Russian criminal tattoo police files", un libro con fotografías y textos de Arkady Bronikov, experto en tatuaje criminal ruso que durante años reunió entrevistas y fotografías de prisoneros en Siberia y los Urales. De entre todo el abundante material que han colgado online, resulta especialmente impactante la imagen de este preso seriamente dañado por la sífilis.

En Rusia, dependiendo de la fase en la que se encuentre un paciente de una enfermedad venérea, se le apoda con un rango militar: "teniente", "coronel"... Debes estar muy jodido cuando te llaman "general".

El cuerpo de este interno transmite múltiples mensajes a través de símbolos. La figura del escriba es usada por ladrones que usan objetos cortantes, como cuchillas o anillos y monedas a los que se les ha sacado filo, para cortar los bolsos y bolsillos de sus víctimas.

La vela nos dice: la vida tranquila se derrite como la cera. Más vale vivir salvajemente y arder con intensidad aunque así quemes la vela de tu vida más rápido. La reja de la celda: yo nací en la prisión. Mi destino es estar aquí dentro. No le temo a la vida en la cárcel.

El pirata en un brazo: soy un sádico y un salvaje, no respeto a las personas que llevan una vida correcta. El cowboy en el otro brazo: me gusta el riesgo.