24 de febrero de 2008

Los Berserker

Cuando el ejército enemigo ya se había debilitado hasta cierto punto, era la hora de enviar a los berserker con el doble propósito de abrir una brecha en sus líneas y hacer que se cagaran en los pantalones.

Lo que el enemigo veía venir hacia ellos era un grupo de individuos desnudos, tan sólo cubiertos por la piel de animales como osos y lobos, dando alaridos, corriendo como posesos, con los ojos desorbitados, dándoles mordiscos a sus escudos y echando espuma por la boca. Podían recibir numerosas heridas e incluso llevar varias flechas enemigas clavadas en su cuerpo. Aquello no parecía detener su frenesí asesino en el que cargaban contra todo lo que encontraban a su paso, principalmente enemigos que morían aterrorizados pensando que les había destrozado un hombre poseído por el espíritu de un animal, pero en ocasiones también compañeros de su mismo bando, troncos de árbol y piedras.

Ante tal visión, el pánico, evidentemente, cundía entre los enemigos.

Se decía que nada podía detener a un berserker en su carrera de la muerte, excepto la vejez. Y quizá el sueño mortal que les invadía una vez se disipaba su éxtasis tras la batalla.

Existen diversas teorías de cómo llegaban esta élite vikinga a alcanzar semejante trance asesino, o "berserkergang". Algunos lo atribuían a enfermedades como trastorno bipolar, epilepsia, rabia o histeria. Otros lo achacan al consumo de hongos alucinógenos, pan de centeno infectado con cornezuelo del centeno -hongo a partir del cual el doctor Hoffman sintetizó en 1938 el LSD- o quizá cerveza de beleño, planta alucinógena.

A pesar de (y debido a) lo letales que eran y su valor suicida, no eran compañeros de batalla muy apreciados, hasta el punto de que en el siglo XI fueron ilegalizados, y acabaron por desaparecer.

Hoy en día aun se pueden encontrar berserkers en juegos de rol, ordenador, cartas, literatura, etcétera, refiriéndose a guerreros suicidas, imparables, insesinbles al dolor, inmersos en un estado de trance asesino.

17 de febrero de 2008

"Si estoy en una realidad virtual, los gráficos son geniales, pero el argumento es una mierda"


Encontrado en Microsiervos, extraído de una entrevista al profesor Brian Whitworth.

El judío errante

Aunque existen diversas versiones de este mito cristiano, todas ellas coinciden en la figura de un hombre judío que, al haber realizado una afrenta a Jesucristo el día de su crucifixión, fue castigado a vagar por la tierra incesantemente, sin poder morir hasta que Jesús vuelva el Día del Juicio Final.

Jacobo Basnage, autor protestante, recoge en su obra "Historia de los judíos" las tres manifestaciones principales de este personaje:
· Samer, que fundió el becerro de oro en la época de Moisés.
· Catafilo, guardia y portero de Poncio Pilatos, que dió un puñetazo en la espalda a Jesús cuando este salía cargando con la cruz, para que saliera más rápido. Se cuenta que Jesús le dijo "El Hijo del Hombre se va, pero tú aguardarás su venida". Catafilo vive por siempre, enfermando gravemente al llegar a los cien años de edad, tras lo que vuelve a la edad que tenía cuando Cristo murió: treinta años.
· Ausero, zapatero de Jerusalén, que echó a Jesús de su portal cuando se detuvo en él a descansar. Al decirle: "Despacha, sal cuanto antes; ¿por qué te detienes?", Jesús le respondió: "Yo descansaré luego, pero tú andarás sin cesar hasta que yo vuelva".

Se le describe recorriendo el mundo, con aspecto humilde, serio y arrepentido, temeroso de que cualquier en cualquier momento llegue el Día del Jucio, ya que sabe que ese será el día de su muerte.

De algún modo, el Judío Errante es un símbolo antisemita de la diáspora de los judíos, que abandonaron la Jerusalén destruída como castigo por su culpabilidad en la crucifixión de Cristo.

Muchos personajes históricos dejaron testimonio de haberle visto en diferentes puntos del mundo: Madrid, Viena, Moscú, París, etc.