4 de junio de 2016

Amor, comprensión y ternura

La escena era la siguiente: los minutos previos a irse por ahí de fiesta, el vamos a ver un temazo más de autotune en YouTube, ese que tú y yo sabemos, y ya nos vamos por ahí con la alegría en el cuerpo a meternos lo que falte. Allí estaba yo, en el sofá de una casa habitada por tres amigos, rodeado de gente que principalmente había estudiado trabajo social, trabajar para los colectivos desfavorecidos y eso, y en la pantalla aparecieron yonquis, gente sin hogar de algún país hispanoamericano que desconozco, habitantes de garages abandonados hechos de bloques de cemento, cuyo discurso triste, reivindicador y con las incorrecciones propias de alguien que va ciego de cerveza y vino baratos pero también de alguien que no ha tenido los medios para permitirse estudiar una carrera de trabajo social. Su discurso había sido autotuneado y convertido en canción, y por lo tanto en alegría, en chanza y por lo tanto en diversión y por lo tanto en burla para que los jóvenes ya casi treinatañeros de clase media-alta de otro continente, murcianos en concreto, pudieran poner a todo volumen para corearlo desde su sofá con los brazos en alto como preparación antes de irse de fiesta definitiva.

En el autotune se aíslan las palabras o frases de un discurso, se las trocea, y se les cambia el tono, se les da una nota, de forma que repitiendo piezas y construyendo una melodía, de cualquier discurso de cualquier loco en YouTube se puede sacar una canción.

Y allí estaba yo junto a unas personas que coreaban a gritos la canción (se la sabían de memoria, como un meme) que no era canción originalmente, sino testimonio para algún reportaje o noticiero, reivindicando sus condiciones de vida. Y el texto original decía yo no quiero que me encierren, para qué me sirven que me encierren en la penitenciaría o en un centro de rehabilitación, yo lo que necesito es amor, comprensión y ternura. Amor, comprensión y ternura, dice el meme ahora. Y así es. Esos hombres esqueléticos no necesitan que les encierren por haberle pegado un tiro o metido un navajazo a tal o cual barriobajero, necesitan lo que necesita un ser humano normal para no volverse loco y acabar en la calle dándose a la droga y el alcohol: amor, comprensión y ternura. A saber las palizas que habrán recibido de pequeños, a saber si de pequeños tuvieron familia siquiera o techo o se dedicaron a vagar por las chabolas, lo único que conocían, mangando de aquí y de allá, rapiñando, la pillería, dándole al pegamento en bolsas y al disolvente. Y claro, si nadie te da amor, comprensión y ternura, te vuelves loco. Si no sales de esa zona de la ciudad te vuelves loco. Si no tienes padres que te den valores, que te abracen, si no follas con quien tú de verdad quieres y te quiere, si no perteneces al grupo de amigos, a la tribu, a la sociedad, si no tienes con quien hablar sino con otros yonquis ebrios, te vuelves loco y pierdes la humanidad.

Los yonquis desarrapados, al dorso descubierto, se contorsionaban como animales, bajo los efectos del alcohol y la droga y la cámara que por fin les presta atención, quizá, y soltaban su discurso desordenado y latino que a los españoles tanta gracia nos hace ("latino"), pero que es lo que tienen.

La pobreza y la adicción y el hambre y la locura y la exclusión social se habían convertido en un meme para que gente de otros países desarrollados (o no) puedan corearla en grupo como himno pre-fiesta, y después que alguien dé un palmetazo en el brazo de su cómodo sofá y diga: "Venga, ya está, vámonos". Vámonos por ahí de cervezas, a cenar y a meternos speed y cristal.

No, podría decir alguien, primero ponemos el borracho de la arbolada y nos vamos. El último, va.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estabas flaco en ese tiempo, Oruga

Anónimo dijo...

Tu tambien necesitas amor, comprension y ternura, Oruga-san

Oruga dijo...

Todos lo necesitamos, de eso va este artículo. Amor, comprensión y ternura. Y un buen polvazo que nos quite la tontería también, de vez en cuando.

Anónimo dijo...

Me estas haciendo una proposición deshonesta, Oruga? Yo solo puedo darte comprensión y ternura.