5 de enero de 2017

We don't make mistakes, just happy little accidents

"The Mummy", película a estrena en verano de 2017, protagonizada por Tom Cruise y con alguna momia de por medio. El trailer fue subido a la red y permaneció durante unas semanas tal cual lo habían montado: sin efectos de sonido ni música (no estoy seguro de si el BWOOOOOO nolaniano se considera música). Tan sólo voces. Más tarde, tras varios facepalms y quizá algún despido o reprimenda, fue retirado. Pero en Internet nada es retirado. Siempre existe una copia en alguna parte, aunque sea en el disco duro de un diógenes digital o un empleado desleal con una buena visión para lo que es demasiado gracioso como para ocultarlo.



Llego a un par de conclusiones:

-Se acoge a la quintaesencia de lo poético en el cine: silencio, contemplación, introspección, minimalismo, inminencia. Claro que cuando escuchas un gemido de dolor debido a un impacto de pájaro, la cosa se derrumba.

-Deberían hacer un pase especial de esta película así, tal cual. Estoy seguro de que los nerds, los freaks y los amantes de los memes y la ciberbasura irían en masa a verla sólo por ese reclamo, por la pregunta "Si el trailer es así de hilarante, ¿cómo será la experiencia de verla entera?". Veo un negocio con grandes sumas ahí.

-Este podría ser otro ejemplo de feliz accidente en el mundo del arte, tal y como sucedió cuando Björk desactivó sin querer varias pistas de sonido, mientras masterizaba su disco Meddullah, y dejó sólo las pistas vocales. Decidió que quedaba mucho mejor así y que encajaba con su concepto del álbum de reducirlo todo a su mínima esencia. Cómo no va a quedar bien, cómo no va a ser una esencia si en las partes vocales podíamos encontrar, beatbox, cantos tradicionales y juegos de garganta esquimales. Si la voz humana es el primer instrumento musical por excelencia.

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