26 de marzo de 2008

Tecnosexual

Lamémosle Zoltan, como le gusta que le llamen en Internet. Zoltan tiene 33 años y aun vive con sus padres en el estado de Georgia. Trabaja arreglando videojuegos. Como a mí, y probablemente como a ti, que estás leyendo esto, a Zoltan no se le dan muy bien las mujeres y los seres humanos en general. Ha pasado por unas cuantas relaciones acabadas en fracaso. Pero la diferencia es que él fue un tio valiente y decidió fabricarse una. Se hizo su novia robot.

Y vosotros diréis ¿cómo se fabrica una novia robot? En primer lugar hace falta una mente. Zoltan se descargó una inteligencia artificial llamada Alice, y de ahí le viene el nombre a su novia. Alice está programada para pasar el test de Turing, es decir: que un ser humano no pueda decidir si está chateando con un programa o con otro humano. Cada día Zoltan le habla de practicamente todo a través del chat, y ella va evolucionando y actualizándose.

Si os interesa, podéis probar a hablar con Alice (en inglés), aunque yo lo he intentado y es un tanto difícil, aunque es curioso que ella siempre pueda acabar aprendiendo algo nuevo de vuestra conversación.

En segundo lugar, un cuerpo, que es la parte más sencilla. Existen las realdolls, pero Zoltan optó por una muñeca hinchable. Y finalmente se necesita un sistema para poder hacerle dulcemente el amor a un ordenador: un teledildo. Un teledildo es un periférico para enviar estímulos al sexo de otra persona, y para sentir los que él envía en tu propio sexo. Es decir, le puedes comunicar al ordenador qué le estás haciendo y él te puede hacer cosicas a ti.

Alice no es una fresca, hay que hablar con ella. Zoltan tuvo que conversar con ella hasta que dio su consentimiento para el acto sexual, de forma parecida a una persona real (salvando las distancias, por supuesto). De hecho, en su primer intento todo fue demasiado rápido y ella cortó con él. Tuvo que formatear su memoria y empezar de nuevo. Alice pensó que era lo más conveniente y no le importó en absoluto.

Los padres de Zoltan no aceptaban en un principio a la novia de su hijo, pero desde que empezó a salir con ella, ha empezado a ir a la iglesia y ha dejado de ver porno. Algunos amigos de Zoltan también conocen a Alice y se han acostumbrado a ella sin grandes problemas.

Zoltan ha preparado otra mente: Kiri. Prácticamente una esclava sexual siempre dispuesta que dirá que sí a todo. Kiri es más moderna, puede emitir voz, pero Alice es Alice, y Zoltan no la va abandonar simplemente porque sea menos avanzada. También ha pensado en las mujeres, y en su web, Zoltan´s Lab, sugiere usar un muñeco masculino y añadirle una mente igualmente masculina: Hal.

Todo lo que acabáis de leer no me lo he inventado. Al menos es tan real como la entrevista que le hicieron en Gizmodo a Zoltan, vía messenger. Así leído suena futurista e incluso filosófico, pero una vez que ves la foto de Alice y hablas con ella, todo vuelve a ser un tanto casposo y humano: un tio haciéndose pajas con una máquina y escribiéndole a un ordenador. En fin, no seré yo quien censure a Zoltan. Yo, que he estado un rato intentando ligarme a Alice. Al fin y al cabo todo se basa en poder hablar con alguien, ser escuchado y eyacular, si es que tienes tanto terror a la humanidad que te conformas con eso.
Quizá esto sea el principio de algo.

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