19 de febrero de 2011

The Wire y Shakespeare

Todo empieza con esta viñeta:

... de este cómic de Frank Chimero sobre cómo ser creativo consiste principalmente en combinar ideas muy distantes entre sí.

¿The Wire es el resultado de mezclar Policías de Nueva York con Shakespeare?

Me he visto esta serie entera y nunca me había planteado semejante relación. Por la manera en que lo afirma Chimero en su cómic, parece que ya es una especie de idea común que se da por sentada. Investigando un poco por Internet me di cuenta de que, efectivamente, es un tema que otros ya han tratado, girando sus reflexiones en torno a dos puntos principales: la tragedia griega y el lenguaje.

En la tragedia griega (tanto en la literatura como en la vida real, según ellos) los dioses te han impuesto un destino y más te vale aceptarlo. Todos somos piezas en el gran tablero de juego de los dioses, siendo movidos de un lado a otro, y si te empeñas en moverte para donde no es, te llevas una colleja gigante. Los dioses ya han tomado una decisión para cada uno, sobre todo para los héroes de las historias, cuyas acciones van a tener repercusiones a gran escala en el juego y van a resonar durante siglos en las historias. Cuando el héroe se empeña en resistirse a su destino los dioses le castigan y es entonces cuando se produce la tragedia propiamente dicha. Es decir: todo acaba fatal.

Un ejemplo claro es el de Edipo. A Layo, el rey de Tebas, el Oráculo de Delfos le profetizó que (ALERTA SPOILER) su propio hijo le mataría y se casaría con su esposa. Decidió luchar contra su destino y envió a un súbdito a matar a su hijo al bosque. Como suele pasar, el súbdito se apiadó y decidió, en lugar de matarlo, hacer algo sencillo, como perforarle los pies y colgarle de un árbol, que no era matarlo ni todo lo contrario. Con el tiempo Edipo fue encontrado, adoptado y visitó también al Oráculo de Delfos. La parte de "matarás a tu padre y desposarás a tu madre" entendió que se refería a sus padres adoptivos, así que él también, creyéndose muy listo, intentó burlar al destino marchándose. Por el camino, entre otras cosas, mató a su verdadero padre, sin saberlo, por una disputa por ver quién tenía preferencia en un cruce de caminos y acertó un par de adivinanzas de la Esfinge que, a pesar de que eran muy fáciles y sabía volar, decidió que aquello era intolerable y se iba a matar tirándose al vacío. Esta hazaña hizo que nombraran a Edipo rey de Tebas, que acabó casándose con su madre Yocasta y teniendo hijos con ella. Como todo el mundo iba por ahí empeñándose en resistirse a su destino y el asesino del rey Layo seguía impune, los dioses castigaron a la ciudad con una plaga.

Cuando al final todo se supo, Yocasta se ahorcó y Edipo se sacó los ojos y pidió que se le expulsara.

Este sentido de la tragedia se conservó en la obra de Shakespeare, ligeramente revisado y actualizado (actualizado para el siglo XVI, claro).Sus historias están sembradas de personajes que, en las sombras, conspiran unos contra otros y luchan entre sí por la consecución del poder u otros objetivos. Si has visto The Wire, estos conceptos te sonárán familiares.

Romeo y Julieta pertenecen a mundos contrarios que se resisten a que estén juntos. Cuando conspiran para resistirse a esos designios, como todos sabemos, todo el mundo acaba muerto y terriblemente arrepentido. MacBeth recibe una profecía de las icónicas tres brujas: será barón de Cawdor. Pero a su amigo Banquo le profetizan que sus descendientes serán reyes, y eso no puede ser. MacBeth ambiciona más de lo que le ha deparado el destino, y aquí se introduce otro concepto básico de la tragedia y la cultura griega, palabra no muy conocida por el público general: la Hybris. Tras varios crímenes despiadados, acaba dándose cuenta del sentido de las misteriosas profecías y de que finalmente se han cumplido de un modo dolorosamente irónico.

En The Wire los dioses implacables que hacen sus jugadas desde lo alto son las autoridades. Los dioses son el sistema. El sistema policial, el sistema educativo, el sistema político y el judicial. Un sistema demasiado grande que a veces aplasta a los ciudadanos como hormigas cada vez que se mueve. Los dioses son los jefazos de arriba que dan órdenes a veces guiadas por caprichos (la rivalidad entre el comandante Valchek y Frank Sobotka), el sistema político de favores, simpatías y apoyos que obliga al alcalde Tommy Carcetti a alejarse cada vez más de sus buenas intenciones iniciales y a tragarse sus famosos "tazones de mierda", las estadísticas que obligan a los profesores a forzar los exámenes para cumplir el cupo de aprobados y a los policías a tomar decisiones según su cupo mínimo de casos por resolver.

McNulty, el protagonista principal, está destinado a liarla gordísima como jamás se ha liado en la policía de Baltimore y a ser castigado por ello. Marlo está destinado a llevar la corona. El Griego está destinado a escaparse de todo, porque es viejo, sabio y prudente en extremo. Avon Barksdale y Stringer Bell, principales señores de la droga al principio de la historia, que juntos han crecido desde el barrio y juntos se han convertido en lo que son, están destinados a enfrentarse, pues tienen ambiciones distintas. Omar y el Hermano Mozone, los dos asesinos más implacables y carismáticos de la serie, están destinados a encontrarse y colisionar en una escena memorable.

Los pobres están destinados a ser pobres, los asesinos a tener una muerte violenta, los políticos ilusos a darse de morros contra una pared de realidad, los policías audaces a recibir una bala...

Pero entonces, si todos están condenados a cumplir su destino, su papel, ¿qué pasa con Bubbles, el yonqui que decide rehabilitarse? Pasa que el destino está en los ojos del espectador. Pasa que nuestro inconsciente, con apenas unos datos y en unos segundos, ya sabe lo que va a pasar. Lo que queremos que pase. Por entretenimiento, porque es justo o porque es inevitable.

En cuanto al lenguaje, es un elemento que da tridimensionalidad a los personajes y al mundo de la historia. Si quieres que tu obra sea creíble y rica, dales a tus personajes costumbres, tics, objetivos, palabras propias. Si quieres que el espectador sepa dónde está, sumérgelo en un lenguaje, que se rodee de él, que sepa dónde está y de dónde viene cada uno. El mundo hace al lenguaje y el lenguaje hace al mundo.

Se dice que Tolkien primero creó los lenguajes y luego desarrolló las civilizaciones que hablaba cada uno de ellos: los hobbits, los humanos, los orcos, los enanos... Era un filólogo y sabía lo que se hacía. Sabía que el lenguaje era el auténtico color de las razas, el sabor de su comida y los nombres de sus hogares.

Se dice también que The Wire es una serie cuyos diálogos a veces hasta a los espectadores angloparlantes les costaba entender. Gran parte del reparto son jóvenes negros de los barrios más pobres, con su acento deformado, la musicalidad del rap y el vocabulario del gángster y el mundo de la droga. De hecho la propia policía de Baltimore tiene que ayudarse en sus operaciones de escucha (pues básicamente es una serie policiaca sobre escuchas) de una señora que va traduciendo las conversaciones telefónicas entre los sicarios, que además, suelen estar en clave precisamente para combatir la posibilidad de las escuchas.

El equipo español de traducción y doblaje de esta serie ha realizado ha hecho todo lo que ha podido para que entendamos lo que está pasando, pero por el camino se pierde gran parte de la riqueza cultural, los matices en el acento y el vocabulario de los personajes, la diferencia entre el hablar de un negro culto político y un niño negro que pasa droga en una esquina, los diálogos y sentencias que a veces extraen de la lengua inglesa tanta poesía como lo hizo Shakespeare.

Lo recomendable es verlo en versión original subitulada, pero sólo si los subtítulos los han realizado profesionales para, digamos, un DVD, porque si lo han realizado aficionados por internet, por muy buenas intenciones que tengan, la pérdida va a ser quizá mayor y, si eres español, sufrirás espasmos ante una sobredosis de "maldito" y "chingado", en lugar de "fuck". Opción más deseable pero no al alcance de todos: verla en versión original subtitulada en inglés.

Buscando ecos de esta relación entre The Wire y Shakespeare, he leído unos cuantos artículos muy interesantes.

En Inky Fool, M.H. Forsyth señala la presencia de varias citas de obras de Shakespeare ("Brave new world for y'all", "And here's the rub"...) que no parecían constar en el guión original, lo cual apunta a una decisión propia del actor en cuestión de lo que en el mundillo dramático se llama "meter una morcilla", creo.

Sergio del Molino habló precisamente del Fatum, el destino en la tragedia griega, Robert Paterson habla de los héroes, el "sistema", y lo alto que ha puesto esta serie el listón y en el blog Lo que mis gafas ven hablan en general de The Wire y Shakespeare. Una gran fuente de información, ideas y disfrute fue la recopilación especial de artículos en Miradas de cine, donde analizan temas como la figura del gángster y su evolución (lo que sería el enfrentamiento entre el veterano Avon Barksdale y el joven y ambicioso Marlo) y el slang. Respecto a esto último, Mónica Jordan habla, entre otras cosas, sobre el "bawlmer" el dialecto de Baltimore usado principalmente por la gente caucásica y los policías en la serie, su predominancia de vocales abiertas, los distintos dialectos usados por los personajes dependiendo de su origen social y de su otro interlocutor, o el dialecto callejero, incluyendo el vocablo "yo", que sirve prácticamente para todo: apelativo, (Yo, pay attention!), pronombre (Look at yo...), etc.


Por último, un par de videos (en inglés) con extractos de la serie. Un par con una selección de las mejores frases y otro con los momentos en que los personajes pronuncian esas frases que sirven de cabecera y resumen a cada capítulo. ¡Cuidado con los spoilers!



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