20 de agosto de 2013

La noche en que casi perdimos Detroit

Investigando y recopilando material para el reciente post El sistema del hombre muerto... vi mencionada en el artículo 5 times we almost nuked ourselves by accident la historia del incidente del reactor nuclear Fermi 1, historia conocida como "la noche en que casi perdimos Detroit". La verdad es que la planta nuclear Enrico Fermi (llamada así en honor al científico italiano que desarrolló el primer reactor) se encuentra a medio camino de Detroit (Michigan) y Toledo (Ohio), pero supongo que "Casi perdimos Toledo" no queda tan comercial como título de una canción y un libro, ¿no? De éstos hablaremos más adelante.

El 5 de octubre de 1966, el reactor Fermi 1 (existen un Fermi 2 y un Fermi 3) sufrió una fusión parcial. Una fusión implica que el reactor produce más calor del que absorbe el refrigerante y se calienta tanto que empieza a fundir todo lo que le rodea, con el riesgo que conlleva de que se libere material radioactivo al entorno. Un término habitualmente manejado en casos de fusión nuclear es el "síndrome de China", refiriéndose a la posibilidad de que el núcleo del reactor vaya fundiendo su base, el suelo, la tierra, y acabe atravesando la Tierra hasta salir por el otro lado, por las antípodas, que como todos sabemos, siempre es China, vivas donde vivas. Pero esto resulta un tanto absurdo a poco que te detengas a preguntarte qué fuerza hace que el reactor, una vez llegado al núcleo terrestre, no se destruya y siga ascendiendo hacia la superficie de "China" en contra de la ley de la gravedad.
El caso del Fermi 1 no acabó en tragedia. La fusión se controló. Al extraer el líquido refrigerante (sodio líquido) se encontró que una pieza de metal estaba obstruyendo el conducto del refrigerante. Se trataba de unas cubiertas que fueron puestas ahí por un ingeniero precavido que pensó "más vale que sobre que no que falte", pero no constaban en los planos de los ingenieros que controlaban la central.

Esa noche Detroit, Toledo, y todo alrededor de la Enrico Fermi, estuvo a un pelo de sufrir un desastre radiactivo. Esto inspiró una canción al artista Gil Scott-Heron, publicada en 1977.


Se yergue en una autopista
como una criatura de otro tiempo.
Inspira preguntas a los bebés,
"¿Qué es eso?"
mientras sus madres conducen.
Pero nadie se paró a pensar en los bebés
o en cómo sobrevivirían,
y casi perdimos Detroit
esta vez.
¿Cómo nos recuperaríamos
tras habernos vuelto locos?
A sólo treinta millas de Detroit
se hiergue una gigantesca central energética.
Mientras la ciudad duerme
cuenta los segundos para la aniquilación.
Pero nadie se paró a pensar en la gente
o en cómo sobrevivirían,
y casi perdimos Detroit
esta vez.
(Letra completa en inglés)


Probablemente la canción inspiró el título del libro de John Grant Fuller Jr., el cual tiene en su autoría varios libros sobre este tipo de incidentes, además de tratar otras temáticas alienígenas y paranormales. Encontré el libro en Google Books, que a su vez redirige a Goodreads, y, curiosamente, las dos únicas reseñas que hay escritas por usuarios me han resultado muy interesantes. En una, un usuario se toma la molestia de escribir con todo lujo de detalles técnicos a qué se debió el accidente, y en otra, una señora cuenta nada menos que lo siguiente:

Algo muy extraño ocurrió cuando intenté encontrar este libro hace muchos años (más de 25). Todas las bibliotecas lo tenían catalogado pero cuando iban a mirar, nunca estaba. Por fin obtuve un ejemplar enviado por préstamo interbibliotecario, y cuando llegué a la mitad de la parte de las audiencias en el tribunal supremo, ¡todas las páginas habían sido arrancadas!

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Edito: Se me olvidó mencionar que el Fermi 1 fue reparado, pero nunca volvió a funcionar a su plena capacidad, hasta que fue desactivado en 1972. De paso también me gustaría mencionar el caso de la planta de Three Mile Island, con la que me he encontrado varias veces durante la redacción de este artículo.

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