13 de julio de 2015

Cómo ser un gilipollas en internet

Jay y Bob poniendo en su sitio a los haters, en "Jay y Bob el Silencioso Contraatacan"

-Nunca reconozcas que estás equivocado. Rectificar es de débiles. Las personas que mantienen su posición pase lo que pase, son personas seguras de sí mismas. De todos modos, ¿cómo podrías equivocarte? Tú tienes la información correcta y le has dedicado el tiempo necesario a pensar en el tema.

-Siempre sé insultante y agresivo. Es una forma de mostrar tu superioridad, tu seguridad en ti mismo, de mostrar energía, y además está comprobado que usar palabrotas libera estrés. Internet es un campo de batalla, una jungla no apta para débiles. ¿Por qué decir "El audio y el vídeo están descoordinados" cuando puedes ser más directo y rápido diciendo "Esto es una puta mierda". ¿Por qué decir "Su tarea como periodista deja mucho que desear" cuando puedes quedarte tan ancho diciendo "Hija de puta, sé dónde vives, voy a violarte y matarte"?

-No tengas en cuenta las consecuencias que puedan tener tus actos. Si esa camwhore a la que has inundado con comentarios negativos y amenazas es tan débil como para tener una crisis nerviosa por una nimiedad así, quizá es que se lo merecía. Si ese chico al que hacen ciberbullying en el instituto acaba derrumbándose y pegándose un lingotazo de lejía, es culpa suya por no apagar el ordenador y alejarse de él. ¡Sólo es internet!  Si tanto te afecta, apaga la pantalla. Hay que ser sincero siempre, y el que no pueda soportar esto no debería estar online. Además, ¿cómo vas a guiar a los demás por el camino correcto si no es a través de la sinceridad absoluta?

-Aprovecha el anonimato y la impunidad. En la red puedes ser realmente tú y expresar lo que piensas a través de un nombre y un perfil totalmente ficticios e irrastreables, sin miedo a las represalias físicas o legales. Ni siquiera tienes que ver la cara de la otra persona. Esa es la belleza y la esencia de Internet. Nos ha dado la libertad de ser nosotros mismos, y eso a veces significa ser martillo de impostores e ignorantes.

-No te documentes. No apoyes tus afirmaciones con datos, fuentes, pruebas o enlaces. Tu memoria debería ser suficientemente fiable para cualquiera. El que esté interesado en contrastar los hechos siempre puede usar el puto Google. Pero tú no, tú no tienes tiempo para eso. Estás ocupado poniendo a la gente en su sitio.

-No revises lo que escribes. ¿Por qué ibas a equivocarte? Sabes perfectamente lo que quieres decir. Cuando acabes de redactar, simplemente dale a enviar. La ortografía y la gramática son totalmente accesorios en el vertiginoso mundo virtual de hoy en día, abuelo. El que quiere entender, entiende. Si alguien critica tus faltas de ortografía, te has ganado perfectamente el derecho a llamarle "grammar nazi".

-Opina sobre todo, porque tienes una opinión sobre todo y estás en tu derecho a expresarla. Todas tus intervenciones son necesarias. Todo en internet es mortalmente importante.

-Sé dualista. Siempre hay dos bandos: los que están equivocados y los que tienen la razón. Esto es una batalla entre tú (y los tuyos) y los que están contra ti. No hay términos medios. Sólo hay rojos o fachas, buenos y malos, españoles y extranjeros, doblaje español y doblaje latino, hombres y mujeres. No hay términos medios. Todo el mundo debería saber cuál es su maldito sitio y quedarse en él.

-Recuerda: lo tuyo es lo bueno. Lo diferente o de fuera es malo, ridículo, o raro. Tu país es un país civilizado. En otros países tienen costumbres extravagantes y salvajes. Defiende tu religión, tu ideología política, tus costumbres, leyes y cultura, porque son las más razonables y normales de todas las posibles y hay fuerzas externas conspirando para que se extingan.

-Nunca pagues por nada. Internet está hecho para obtener cosas gratis y el que intente ir en contra de eso, está anticuado. Los autores son unos ricachones que quieren vivir del cuento. ¿Por qué darle tu dinero a un autor cuando siempre hay en alguna parte una versión gratuita que puedes descargar? ¿Por qué desplazarte hasta un cine y entregarle tu dinero a esos empresarios adinerados cuando puedes ver un screener antes del estreno cómodamente en tu casa? ¿Por qué pagar por un disco cuando te lo puedes bajar? Que den más conciertos, eso es lo que tienen que hacer esos caraduras. De todos modos, los autores y los productores siempre van a seguir ganando dinero a espuertas aunque haya gente bajándose sus obras. Podrán vivir con ello. ¿Que voy a tener que pagar 0,99 por seguir usando Whatsapp? Jamás verán mi dinero. Recuerda siempre: pagar por algo en internet es de pringaos.

-No acredites tus fuentes. Cuando alguien sube su obra a Internet, pasa a ser dominio de la humanidad y pierde su autoría. No es necesario mencionar quién es el autor de ese cómic que has compartido en Tumblr ni enlazar a su web. Es más, si puedes, borra manualmente el nombre o la dirección de la imagen. Sé el azote del ego de los artistillos. Copia y pega artículos en tu blog. Lo realmente importante es la difusión de la información y la obra, no el autor.

-Usa el lenguaje propio de internet, que para eso está. La ciber-jerga es un producto autóctono de la red y hay que rendirle honor. Usarla es divertido y te hace quedar como alguien a la última. Estate al tanto de los últimos memes y palabros de moda como "cuñao", "friendzone", "feminazi" o "loca del coño". Su uso te ganará más seguidores, te hará encajar y te conseguirá aplausos.

-El sufrimiento ajeno es divertido. ¿Quién lo puede negar? Es algo inherente a la naturaleza humana. Así que trolea, miente, acosa, insulta, amenaza todo lo que quieras, que, total, nunca te van a pillar. Hasta llegar al límite ilegal de la amenaza de muerte o el ensalzamiento del terrorismo hay todo un amplio margen para disfrutar. Esa otra persona está bien lejos, separada de ti por kilómetros de cable o de aire lleno de ondas de satélite. Y tampoco es como si fuera un amigo tuyo o de tu familia, o algo así.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este articulo es una mierda, deberias suicidarte.

Oruga dijo...

Juro por Dios que averiguaré dónde vives e iré a matarte.