10 de septiembre de 2015

Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos



Estamos en plenas cruzadas. Arnaldo de Amalric, que fue abad cisterciense de Poblet, ahora es nuncio papal y una de las cabezas y abanderados de las Cruzadas, dispuesto a llevar la verdadera fe cristiana católica apostólica y romana allá donde falte y a mostrarle a los infieles cuán equivocados están a hostia limpia si hace falta.

La ciudad francesa de Beziers acogía una gran población de cristianos cátaros, una doctrina nada católica y vista por el Papa como herética. Era la hora de cristianizar unos cuantos culos herejes.

Cuando Arnaldo de Amalric ordenó arrasar la ciudad y pasar a toda la población por la hoja de la espada, sin importar estrato social, edad o sexo, Simón de Monfort, al mando del ejército, le planteó al nuncio el problema de que hubiera entre la población cristianos verdaderos. ¿Cómo los distinguirían de los cátaros que afirmaran ser cristianos intentando salvar el pellejo?

Según el cronista Cesáreo de Heisterbach, "cuentan" (no se pilla los dedos) que la respuesta de Arnaldo de Amalric fue: «Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius.» Es decir: «Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos.»

Y así fue. Los cruzados masacraron a unos 20.000, según cuentas del propio Arnaldo que transmitió en una carta al Papa Inocencio III.

Estas palabras, esta idea tan brutal (que a Dios no le importa que masacres a una ciudad entera, lo que le importa es ir haciendo la criba de almas y poner a los suyos en la capaza del cielo y a los errados infieles en la del infierno, e ir adelantando trabajo para el Día del Juicio Final) ha resonado en la historia hasta nuestros días, formando parte de la cultura popular, pudiéndose encontrar actualmente por ejemplo en boca de marines, boinas verdes, y otras unidades del ejército estadounidense, que lo usan como un lema muy conveniente: somos soldados, trabajamos para Dios. Hacemos nuestro trabajo. Nosotros vamos matando que Dios ya se encargará de ir clasificando. Si alguno se nos cuela, de todos modos su alma acabará donde tiene que acabar y el Señor sabrá perdonar el desliz. Cuando no hay tiempo para distinguir a amigos de enemigos, se va a tajo parejo por si acaso, y listos.

La frase ha sido un eslogan extra-oficial en conflictos armados como el de Vietnam, y más recientemente, en "guerras contra el terror" como la de Iraq o Afganistán, se ha actualizado a: "Matadlos a todos, que Alá reconocerá a los suyos".

Cabe la posibilidad de que esta frase estuviera inspirada en la Segunda Epístola a Timoteo 2:19: «Pero el fundamento de Dios está firme, el cual tiene este sello: Conoce el Señor a los que son suyos.»



Parche militar no oficial de Vietnam

Camiseta digna de todo americano que se precie, con un slogan más actual

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