11 de diciembre de 2015

Melissa

Cuando has pasado horas y horas jugando a ciertos juegos, cuando has estado atascado una y otra vez en ciertas pantallas o modos de juego, te sientes abrumadoramente inundado de recuerdos y sensaciones cuando años después vuelves a escuchar las bandas sonoras que acompañaban esos momentos. Ese fue el caso de un usuario que no pudo evitar dejar un comentario en YouTube contando la historia que venía a su memoria cada vez que volvía a escuchar este tema de la banda sonora de la primera entrega de Los Sims, aquel juego donde creábamos una familia, les dábamos una casa y les intentábamos hacer progresar en la vida... Eso cuando no nos dedicábamos a ser dioses crueles y les encerrábamos sin comida ni retrete o hacíamos que se quedaran encerrados en piscinas sin escaleras de salida, donde nadaban hasta desfallecer y ahogarse. Todo por una mezcla infantil de diversión y curiosidad.

Pero overtheunder5 tenía otro tipo de recuerdo asociado a esta canción, un recuerdo sobre un amor de colegio.

Por favor, escuchad la canción en cuestión mientras leéis la historia para sentir un efecto completo de devastación emocional.



 
Cuando estaba en octavo tenía una amiga llamada Melissa. Estaba totalmente colgado por ella, y si miro atrás en el tiempo, puedo decir que la quise más que a ninguna mujer con la que haya salido en mis 25 años de vida. Melissa murió en un accidente de coche con sus padres. Nunca supo lo que sentía por ella. A veces pienso que si se lo hubiera dicho seguiría aun viva. Hice una familia y Melissa era mi esposa. Teníamos dos hijos y millones de simoleones*. Cada par de años o así vuelvo a encender mi viejo PC para ver qué tal le va. Es feliz.
* Moneda usada en Los Sims.

Durante un tiempo Melissa siguió existiendo en un mundo de ceros y unos y tuvo una buena vida con alguien que le amaba como nadie la amó jamás. Siguió teniendo necesidades y sentimientos, cambios de humor, tuvo trabajo y vio la tele, hizo amigos, besó, amó, conversó y conoció la alegría de ser madre. Al menos hasta el día en que el jugador tuviera que formatear su ordenador. ¿Haría una copia de seguridad de los archivos donde estaban guardados la partida y todos los datos de Melissa? Y aunque fuera así, aunque lo guardara en un disco duro externo o en la nube, ¿cuándo serán borrados esos datos, cuándo serían inutilizados destruídos esos discos, esos datos o esos ordenadores?

Sea como sea, con total seguridad podemos decir que el día en que un meteorito brutal impacte contra la Tierra será el día en que Melissa definitivamente desaparecerá sin remedio... A menos que una raza alienígena con conocimientos y equipamiento compatible con nuestra informática encuentren tras la catástrofe, entre los restos de una antigua civilización extinta, un pequeño disco duro donde Melissa espera a que alguien vuelva a iniciar el juego y se asome a su diminuta vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cerebro Matrioska